Industria está entusiasmada por la positiva evolución de las condiciones climáticas. En el sector destacaron los buenos volúmenes y calidad que podría tener la cosecha. Sin embargo, golpes de calor y lluvias inesperadas podrían cambiar el escenario.
El factor climático no ha dado tregua a la industria vitivinícola nacional en los últimos años. La última vendimia estuvo marcada por un adelanto de diez días en promedio por efecto de los golpes de calor en la primavera que afectaron las plantaciones.
La cosecha antepasada, en tanto, se caracterizó por una menor producción como consecuencia de las fuertes lluvias que cayeron en abril, situación inesperada por el sector.
Pero al menos en lo que va de este año, las contingencias climáticas han jugado a favor de los productores. En entrevista con “El Mercurio” hace unas semanas, el gerente general de Viña Undurraga, Andrés Izquierdo, destacó que “la próxima vendimia puede ser positiva. Tenemos buena lluvia y, hasta ahora, no hemos tenido heladas”.
El enólogo jefe y director técnico de Viña Requingua, Benoit Fitte, coincidió con Izquierdo y agregó que “tuvimos un buen invierno, con las horas frías suficientes para la viña. Además, hubo más agua que en los últimos años, lo que proyecta un buen inicio”.
Desde otra compañía vitivinícola sostuvieron que “no esperamos que la vendimia se adelante. Se prevén rendimientos mayores a los de este año, por lo que la cosecha debería atrasarse un poco”. Añadieron que “lo único que podría hacerlo variar sería una ola de calor, lo que tampoco está previsto”. Una situación similar señala Fitte, quien aseguró que “en los valles de la zona centro sur todas las variedades van a estar atrasadas entre una y dos semanas en comparación con un año normal”.
Sobre la calidad de la cosecha, en el rubro señalaron que “esta temporada se avizora de muy buenos rendimientos. El brote es muy parejo. Se ve una buena cantidad de racimos”. Añadieron que aún falta pasar por el período de floración y cuaja, pero si el clima sigue “acompañándonos debería ser una cosecha de gran volumen y, además, de gran calidad”.
Eventuales riesgos
Pese a que en la industria están expectantes e ilusionados para la próxima cosecha, otro actor del sector tiene una postura más cauta. “Todavía faltan procesos importantes, como la cuaja, que es en noviembre. El verano también puede ser caluroso en exceso, lo que podría afectar la fruta. Por ejemplo, el verano pasado hubo muchos incendios. Además, como ocurrió en temporadas anteriores, también estamos sujetos a que se adelanten las lluvias. Ya ha llovido en marzo y eso genera pudrición en la fruta”.
El diagnóstico anterior también es compartido, en parte, por Fitte. “Hay que cruzar los dedos para que tengamos un buen período de final de primavera y verano. En los últimos años, hemos tenido algunas lluvias adelantadas. Hace 10 o 15 años, el período de lluvia era en mayo, pero ahora pueden presentarse, incluso, a inicios de abril”, comentó.
Lluvias adelantadas preocupan
Hace 10 o 15 años, el período de lluvia era en mayo, pero ahora pueden presentarse, incluso, a inicios de abril, comentan en el sector.
Fuente: El Mercurio