Luego de más de 10 años de arduo trabajo moliendo una roca australiana que contiene fósiles más pequeños de lo que el ojo puede ver, científicos confirmaron el lunes la primera evidencia directa de vida en la Tierra.
Los fósiles microscópicos de 3.500 millones de años de antigüedad, muchos de ellos tan anchos como un cabello humano, son descritos en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Antes se había informado de signos incluso más tempranos de vida fósil, remontándose a 3.900 millones de años. Pero esos estudios se basaban en una forma aparente de microfósil o en un rastro químico, no en ambos.
“Este es el primer y más antiguo lugar donde tenemos tanto la morfología como la huella química de la vida”, aseguró el autor principal del estudio, John Valley, profesor de geociencia de la Universidad de Wisconsin-Madison.
Once tipos de microbios se conservan en la roca. Algunas de las bacterias están extintas, mientras que otras son similares a los microbios contemporáneos.