En la era de la hiperconectividad, las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios donde niños, adolescentes y jóvenes construyen su identidad e imagen personal. Plataformas como TikTok e Instagram, caracterizadas por el consumo constante de contenido visual, han reabierto el debate sobre el efecto que sus algoritmos pueden tener en la salud mental y la percepción corporal.
Desde el Centro CADDA, primer centro de día en Chile especializado en hospitalización diurna e intervención multidisciplinaria para personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), advierten que la exposición permanente a modelos corporales idealizados y contenidos relacionados con dietas, ejercicio extremo o transformación física puede actuar como un factor de riesgo para personas con vulnerabilidad previa.
“Hoy la presión sobre la imagen corporal ya no proviene únicamente del entorno o de los medios tradicionales. Los algoritmos de plataformas como TikTok e Instagram priorizan contenidos altamente personalizados que, en muchos casos, promueven ideales de delgadez o muestran conductas restrictivas disfrazadas de hábitos saludables”, explica Macarena Zuleta, psicóloga clínica y cofundadora de Centro CADDA.
La especialista agrega que “los filtros y herramientas de edición generan una diferencia cada vez mayor entre la imagen real y la identidad digital. En personas vulnerables, esta distancia puede favorecer la aparición de dismorfia corporal y aumentar el riesgo de desarrollar trastornos como anorexia nerviosa o bulimia”.
Un desafío sanitario aún pendiente
En este contexto, los modelos de atención intensiva ambulatoria cobran especial relevancia.
Pamela Campi, nutricionista y cofundadora de Centro CADDA, señala que “los TCA requieren un abordaje interdisciplinario que considere aspectos médicos, nutricionales, psicológicos y familiares. Un tratamiento intensivo permite acompañar al paciente en los momentos de mayor complejidad, favoreciendo su recuperación y, en muchos casos, evitando una hospitalización psiquiátrica completa”.
Los especialistas enfatizan que la recuperación es posible cuando existe una detección precoz y un tratamiento especializado. Por ello, recomiendan a padres y cuidadores observar cambios significativos en la conducta alimentaria, aislamiento social, preocupación excesiva por el peso o la imagen corporal, uso compulsivo de redes sociales y una fijación persistente con dietas, conteo de calorías o contenidos relacionados con la apariencia física.