La reputación corporativa se posiciona como una de las principales prioridades del mundo empresarial, incluso por encima de la innovación y otras áreas tradicionalmente vinculadas con el crecimiento de las organizaciones.
Así lo plantea el estudio Approaching the Future, desarrollado por Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership, Canvas Estrategias Sostenibles y Global Alliance. La investigación consultó a 2.116 profesionales de 16 países para identificar las principales tendencias y prioridades de las organizaciones.
Según sus resultados, la reputación corporativa alcanza un 61,1% de las menciones, ubicándose como el activo intangible más relevante para las empresas. En segundo lugar aparece la comunicación, con 59,5%.
Los resultados reflejan un cambio en las prioridades empresariales. Durante años, las organizaciones concentraron buena parte de sus esfuerzos en innovación, productividad y diferenciación. Ahora, la capacidad de generar confianza adquiere un peso creciente en la toma de decisiones.
La confianza gana espacio en las organizaciones
La tendencia también aparece en el Edelman Trust Barometer 2025, investigación internacional que consultó a más de 33.000 personas en 28 países.
El estudio identifica a las empresas como la institución que genera mayores niveles de confianza a escala global, por encima de los gobiernos, los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales.
Para María Cecilia Pérez, experta en Comunicación Estratégica, ambos estudios muestran una transformación en la manera en que las organizaciones construyen valor.
“Una de las prioridades de cualquier organización es y debe ser la credibilidad. La reputación dejó de ser un concepto asociado únicamente a la imagen para convertirse en un activo estratégico que influye en las decisiones de clientes, inversionistas, colaboradores y socios”, sostiene María Cecilia Pérez.
La especialista plantea que la reputación corporativa ya no puede entenderse únicamente como la percepción externa de una compañía. Su construcción depende también de la relación entre los mensajes que transmite una organización y las acciones que desarrolla.
En este escenario, la comunicación cumple un papel central. Una estrategia coherente permite fortalecer los vínculos con los distintos públicos y responder de mejor manera ante situaciones que puedan afectar la percepción de una empresa.
Comunicación y reputación frente a la inteligencia artificial
El desafío aumenta en un contexto marcado por la sobreinformación y el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
Las nuevas herramientas permiten producir grandes cantidades de contenido en poco tiempo. Sin embargo, la capacidad de generar información no garantiza que una organización consiga credibilidad entre sus públicos.
“Muchas empresas siguen viendo la comunicación como una herramienta para difundir lo que hacen. Sin embargo, su verdadero valor está en construir confianza. Esa confianza es la que permite enfrentar mejor las crisis, fortalecer el posicionamiento de la marca y consolidar relaciones de largo plazo con sus distintos públicos.”, explica María Cecilia Pérez.
La especialista agrega que la velocidad con la que circulan los contenidos también aumenta la importancia de mantener una estrategia comunicacional permanente.
“Hoy cualquier organización puede generar contenido en segundos, pero no todas logran generar confianza. La reputación se construye con coherencia, liderazgo y una estrategia de comunicación permanente. Es un trabajo que requiere tiempo, pero cuyos beneficios impactan directamente en el crecimiento y la sostenibilidad del negocio”, agrega.
Una prioridad también para pymes y emprendimientos
El avance de la reputación corporativa como activo estratégico no se limita a las grandes compañías.
Cada vez más pequeñas y medianas empresas, además de emprendimientos, incorporan acciones de comunicación y posicionamiento dentro de sus planes de desarrollo.
Esta tendencia responde a un escenario en que consumidores, trabajadores, inversionistas y socios cuentan con mayor acceso a información sobre las organizaciones. Una experiencia negativa puede difundirse rápidamente y afectar la percepción pública de una marca.
Por esa razón, la confianza adquiere una dimensión estratégica. La reputación puede influir en las decisiones de distintos grupos de interés y transformarse en una ventaja competitiva para las organizaciones.
Los resultados de las investigaciones muestran que las empresas enfrentan un entorno donde la credibilidad tiene un valor creciente. En medio de la expansión de la inteligencia artificial y la circulación constante de información, diferenciarse ya no depende solamente de ofrecer productos innovadores.
Construir confianza, mantener coherencia entre el discurso y las acciones y desarrollar una comunicación permanente aparecen como factores decisivos para el crecimiento y la sostenibilidad empresarial.
En este contexto, la reputación corporativa deja de ocupar un lugar secundario dentro de las estrategias organizacionales y pasa a convertirse en un activo directamente relacionado con el futuro de las empresas.