Empanada al almuerzo, choripán mientras avanza el asado, algo dulce más tarde y varias bebidas entre medio. En Fiestas Patrias, el exceso no siempre proviene de una sola comida, sino de lo que se acumula durante toda la jornada.
Un estudio experimental ayuda a entender qué puede ocurrir cuando comida abundante y alcohol se concentran en pocas horas. Los investigadores observaron aumentos agudos de triglicéridos, glucosa e insulina, además de cambios en la forma en que el organismo procesa el exceso de energía. Eso no significa que una celebración aislada provoque por sí sola una enfermedad, pero sí muestra que el cuerpo responde rápidamente ante un sobreconsumo importante.
Qué indicadores cambiaron después de cinco horas de “exceso”
El denominado Tailgate Study reunió a 18 hombres adultos. Durante cinco horas tuvieron acceso a bebidas alcohólicas y alimentos altamente palatables. En promedio, consumieron 5.087 kcal, equivalentes a cerca del 191% por sobre sus necesidades energéticas diarias calculadas para el experimento.
Tras ese período aumentaron los triglicéridos, la glucosa y la insulina en plasma. También se incrementó la lipogénesis de novo, el proceso mediante el cual el organismo fabrica nuevos ácidos grasos a partir de nutrientes disponibles en exceso.
Hay un matiz importante. La grasa intrahepática no aumentó significativamente al analizar al grupo completo y las respuestas individuales fueron distintas. Por lo tanto, el estudio no demuestra que cinco horas de comida y alcohol provoquen automáticamente hígado graso ni daño permanente. Además, se trató de una muestra pequeña y exclusivamente masculina.
Por qué el problema del 18 no está en un solo alimento
Ese punto resulta especialmente útil para el 18. Especialistas del INTA de la Universidad de Chile han advertido que durante estas celebraciones no solo cambia lo que se come. También suelen modificarse los horarios, aumentar las porciones y aparecer varias preparaciones durante un mismo día, junto con el consumo de alcohol.
Una empanada de pino al horno de unos 200 gramos puede aportar aproximadamente entre 450 y 500 kcal, mientras que Salud Responde sitúa un choripán con pebre en torno a 400-450 kcal. Son valores referenciales, pero permiten entender por qué repetir preparaciones y sumar bebidas puede pesar más en el total diario que comer un producto puntual.
Longanizas, sodio y porciones: qué considerar en la parrilla
Dentro de la parrilla, las longanizas merecen atención también por el sodio. Un análisis realizado por el INTA sobre tres marcas encontró un promedio cercano a 1.000 mg de sodio por cada 100 gramos.
La preparación completa importa todavía más. Un choripán no es nutricionalmente solo la longaniza: incorpora pan, pebre y, dependiendo de cómo se prepare, mayonesa u otros acompañamientos. La propia Universidad de Chile advierte que esos ingredientes pueden sumar más sodio al conjunto.
Por eso, antes que catalogar un alimento como “bueno” o “malo”, resulta más útil observar la porción, la frecuencia con que se repite y qué más se ha consumido durante el día.
Por qué las bebidas alcohólicas pueden aumentar el exceso acumulado
Las bebidas forman parte de la misma cuenta. Cerveza, vino y destilados como el ron agregan alcohol y energía a una jornada que puede ser ya abundante en comida. Si se preparan combinados con bebidas azucaradas, también se suma el aporte del mezclador.
Salud Responde recomienda moderar el alcohol y evitar mezclarlo con bebidas energéticas o muy azucaradas. El organismo además advierte que su consumo puede interactuar con medicamentos y afectar la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre.
Esto cobra especial importancia en personas con diabetes, hipertensión, dislipidemia u obesidad, grupos para los que la autoridad sanitaria chilena aconseja extremar las precauciones durante las celebraciones.
Cinco recomendaciones para moderar comida y alcohol durante el 18
Más que eliminar las preparaciones tradicionales, la recomendación práctica pasa por ordenar lo que ocurre durante el día:
- Evitar repetir por inercia: si ya hubo empanada o choripán, ajustar el resto de las porciones.
- Dar espacio a las verduras: permiten que no toda la comida dependa de preparaciones más densas en energía.
- Mirar la preparación completa: pan, salsas, postres y bebidas también forman parte del consumo total.
- Intercalar agua y moderar el alcohol: la hidratación no elimina el alcohol ingerido, pero ayuda a evitar que cada momento de la celebración termine convertido en otra bebida alcohólica.
- Mantener los tratamientos habituales: Salud Responde indica que las personas con enfermedades crónicas no deben suspender medicamentos ni alterar sus horarios por las festividades.
Disfrutar una empanada, un choripán o un asado no equivale automáticamente a excederse. El escenario que merece más atención es la acumulación: porciones grandes, comidas repetidas, acompañamientos y alcohol sumándose durante varias horas o varios días. Ahí es donde una celebración puede pasar de una comida especial a un episodio de sobreconsumo.