Un vacío regulatorio de los nutracéuticos mantiene un complejo escenario sanitario, según un informe elaborado por Heriberto García Escorza, químico farmacéutico y exdirector del Instituto de Salud Pública (ISP). El documento sostiene que la ausencia de una normativa específica ha favorecido la comercialización informal de estos productos y ha dificultado el desarrollo de una industria con potencial de crecimiento.
El análisis advierte que, mientras los fabricantes que buscan cumplir con estándares de calidad enfrentan obstáculos regulatorios para comercializar sus productos, el mercado ilegal continúa ofreciendo suplementos falsificados, lo que representa un riesgo para la salud de los consumidores.
Los nutracéuticos corresponden a productos concentrados derivados de alimentos naturales, disponibles principalmente en cápsulas o polvos, cuyos componentes pueden aportar beneficios terapéuticos. Sin embargo, la normativa vigente no contempla una regulación específica para este tipo de productos, situación que, según el informe, ha generado un escenario de incertidumbre para la industria y para los consumidores.
Informe alerta sobre riesgos sanitarios y pérdida de innovación
El exdirector del ISP explicó que el principal problema no radica únicamente en la comercialización irregular, sino también en las consecuencias que podrían provocar los productos falsificados.
“Es la acumulación de sustancias que en el futuro, sin darse cuenta, genera un daño hepático, cardíaco, renal o sistémico”, advirtió Heriberto García Escorza, químico farmacéutico y exdirector del Instituto de Salud Pública (ISP).
El informe añade que el ISP determinó que 69 ingredientes alimenticios deben clasificarse como medicamentos. No obstante, ninguno ha obtenido el registro sanitario correspondiente. Según el documento, esta situación genera una contradicción regulatoria, ya que impide la certificación de productos elaborados bajo estándares de calidad, mientras la venta ilegal continúa en ferias e internet.
Además del impacto sanitario, el análisis sostiene que el vacío regulatorio de los nutracéuticos también afecta el desarrollo económico. El documento señala que la industria alimentaria representa el 18% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Sin embargo, alrededor del 60% de la investigación aplicada no llega al mercado, limitándose a resultados de investigación que no logran convertirse en innovación.
Esta situación también ha sido planteada en el Congreso por la Asociación Chilena de Productores e Importadores de Alimentos y Suplementos Saludables A.G. (Alimsa), organización que ha solicitado avanzar en una regulación específica para este sector.
Proponen cambios normativos para destrabar la regulación
El informe recuerda que el Instituto de Salud Pública ha presentado distintas propuestas para modificar la normativa vigente, incluida una iniciativa elaborada en 2022. Sin embargo, sostiene que durante la última década las autoridades políticas han considerado que este tema “no es prioritario”.
Frente a este escenario, Alimsa planteó dos medidas para avanzar en una solución.
“La primera es que el MINSAL emita un decreto modificatorio al DS N°3/2010 para incorporar reglas de calidad alcanzables para nutracéuticos”, señalaron desde la Asociación Chilena de Productores e Importadores de Alimentos y Suplementos Saludables A.G. (Alimsa).
La organización también respaldó una segunda alternativa orientada a fortalecer el rol del Instituto de Salud Pública.
“Tal como lo hizo con las Terapias Avanzadas, donde permite su producción para investigación a pequeña escala, y establecer reglas que permitan para este caso a laboratorios de alimentos demostrar BPM para también fabricar e investigar adecuadamente, en este caso nutracéuticos”, sostiene el informe respecto de la posibilidad de que el Instituto de Salud Pública (ISP) dicte una norma técnica interpretativa autónoma.
De acuerdo con el documento, una actualización del marco regulatorio permitiría fortalecer la protección de los consumidores, reducir la informalidad y favorecer el desarrollo de nuevos productos, impulsando al mismo tiempo la investigación y la innovación en la industria alimentaria chilena.