La alimentación cumple un rol fundamental en la eficacia de los tratamientos médicos, especialmente en los enfocados en salud mental. Especialistas advierten que la nutrición diaria puede influir directamente en el funcionamiento del cerebro y en la calidad de vida a largo plazo.
En ese contexto, el Doctor en Farmacología Miguel Copaja Soto enfatizó que los fármacos son relevantes, pero no suficientes por sí solos. Según explicó, el organismo requiere nutrientes específicos para responder de mejor manera a las terapias. “La alimentación es la base para que los tratamientos de salud mental funcionen mejor”, afirmó el especialista.
Nutrientes clave para el equilibrio del organismo
En el marco del III Simposio Equanimus, el experto destacó que la alimentación debe considerar componentes esenciales que actúan directamente sobre el sistema nervioso. Entre ellos, mencionó el Omega-3 (DHA), el cual describió como un elemento estructural del cerebro.
El profesional explicó que este nutriente funciona como un “ladrillo” fundamental que el cuerpo no produce con facilidad, por lo que su ingesta contribuye al mantenimiento de funciones cognitivas como la memoria y la agilidad mental.
Asimismo, abordó el rol de los probióticos, subrayando que la salud intestinal influye en el sistema inmune y en procesos cerebrales. En este sentido, indicó que un desequilibrio en la microbiota puede afectar negativamente el bienestar general, por lo que su regulación resulta clave.
“El cerebro necesita ‘ladrillos’ nutricionales específicos para responder de manera óptima”, señaló el Dr. Miguel Copaja Soto, Director Técnico de Newscience Chile.
El impacto a largo plazo de una buena alimentación
Otro de los puntos centrales fue el efecto acumulativo de la alimentación. El especialista sostuvo que las decisiones nutricionales actuales tienen consecuencias directas en el futuro. “Cuidarnos mejor está en nuestras manos. Lo que comemos hoy impactará directamente en nuestra salud de los próximos 20 o 30 años”, afirmó.
En esta línea, también recalcó la importancia de elegir productos de calidad, especialmente cuando se trata de suplementos. La alimentación salud mental no solo depende de qué se consume, sino también de la seguridad y respaldo de esos productos.
El experto advirtió que, en mercados informales, más del 20% de los productos presenta irregularidades, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Estas fallas incluyen ingredientes no declarados, dosis incorrectas o beneficios sin evidencia comprobada.
Finalmente, el especialista reforzó que la nutrición debe entenderse como un complemento del tratamiento médico y no como un reemplazo. “No se trata de reemplazar los medicamentos, sino de apoyar al cuerpo a través de una alimentación funcional que le permita funcionar mejor”, concluyó.
El simposio dejó en evidencia que la alimentación es una herramienta clave para el bienestar integral, y que su correcta aplicación puede marcar una diferencia significativa en la evolución de los pacientes.