Quedan pocos días para el plebiscito del 17 de diciembre y ya se conocieron las últimas encuestas, la campaña avanza y las expectativas aumentan. En este escenario el Gobierno se inquieta y sale de su aparente neutralidad.
¿Qué papel juega el Presidente Boric en esto? Inicialmente, ninguno, el Gobierno optó por no tomar partido por ninguna de las opciones –aunque está clara su preferencia– y coordinó con el Servel una campaña informativa para los ciudadanos. Antes, se limitaba a criticar el proceso constituyente, pero no se había referido a la propuesta propiamente tal.
Sin embargo, en los últimos días hubo un giro importante. Las declaraciones son claras, por ejemplo, la publicación del Segegob en que aseguraban que la opción “En contra” significa que no habrá un nuevo proceso constitucional. Más grave aún fue la declaración del Presidente en el contexto de la inauguración un centro de atención para mujeres víctimas de la violencia sexual, en que sostuvo que no se puede retroceder en los derechos que las mujeres han ganado.
Esto parece muy atingente a la ocasión, pero, recordemos que la expresidenta Bachelet, que dejó clara su preferencia por el “En contra”, dijo exactamente lo mismo: que la propuesta es un retroceso para las mujeres. En un contexto de campaña en que uno de los grandes argumentos del “En contra” son los derechos de las mujeres, es claro que hay intención de promover una opción de cara al plebiscito detrás de los dichos del Presidente.
Estas no son declaraciones aisladas, la actitud del Gobierno dista de ser neutral y en múltiples ocasiones ha dejado ver su preferencia por “En contra”. De hecho, Contraloría tuvo que actuar rápidamente para dictar el reglamento de prescindencia que limita la participación de funcionarios públicos en las campañas, dado que el Gobierno tenía un activo rol en la campaña o, al menos, parecía tenerlo.
El Presidente debería desmarcarse del plebiscito y gobernar, pero parece que no es su objetivo por ahora. Varios puntos de prensa y actividades gubernamentales son utilizados para que el Mandatario y sus ministros expresen su parecer sobre las elecciones, excusándose en que tiene derecho a dar su opinión. Sin embargo, no es solo su opinión, son espacios y recursos públicos que se desvían hacia una campaña electoral, en lugar de cumplir su función natural: ser utilizados en beneficio de la gente.
Cada vez que el Presidente enfoca sus declaraciones a la prensa en el plebiscito o que los ministerios difunden información claramente tendenciosa, se destinan los recursos de todos los chilenos en hacer campaña política en lugar de mejorar la calidad de vida de las personas.
Es claro que el plebiscito es importante para el Gobierno, pues puede ser una medición del desempeño del Presidente, pero es injusto que se utilicen los recursos públicos para hacer campaña por una opción en lugar de informar objetivamente o simplemente ser garantes de un plebiscito tranquilo y ordenado.
Constanza Schneider, Investigadora del Equipo Constitucional del Instituto Res Publica.