La tensión y violencia en el estadio de Independiente en Argentina no ceden. Durante los incidentes registrados este fin de semana, el bus que transportaba al plantel de Universidad de Chile fue completamente apedreado, lo que obligó a que la delegación se mantuviera a resguardo mientras personal de seguridad intervino para controlar la situación.
Testigos indicaron que numerosos objetos fueron lanzados contra el vehículo, dañando varios vidrios y provocando pánico entre jugadores y cuerpo técnico. Las autoridades presentes reforzaron la seguridad alrededor del bus, logrando finalmente trasladarlo a un lugar seguro.
El incidente se produce en el contexto de un enfrentamiento previo entre las barras de Universidad de Chile e Independiente, que ya había dejado un hincha chileno en estado grave tras ser arrojado desde uno de los sectores más altos del estadio.
La dirigencia de ambos clubes condenó los hechos y llamó a la calma, mientras la policía local inició investigaciones para identificar a los responsables de los ataques. Este nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de medidas más estrictas de seguridad en los recintos deportivos, especialmente en encuentros internacionales con hinchadas visitantes.