Aunque ya no dirige a la selección chilena, Ricardo Gareca sigue reflexionando sobre su polémico paso por La Roja, donde se mantuvo durante un año y medio y logró pobres resultado, desatando críticas desde la prensa y los hinchas por el estilo de juego del equipo y sus métodos de trabajo de cara a cada doble fecha eliminatoria.
En conversación con Dsports, el técnico argentino abordó temas que marcaron su gestión, como la ausencia inicial de Arturo Vidal en las nóminas, el presente de Carlos Palacios en Boca Juniors y el prometedor momento de Lucas Cepeda, cuyo futuro aún está por definirse.
Sobre el caso Vidal, Gareca fue claro: “Es un histórico. Es como Messi para Argentina. No llamarlo me generó problemas, pero en ese momento la selección me estaba respondiendo”. Explicó que el volante arrastraba molestias físicas, pero que una vez recuperado en Colo Colo, decidió incluirlo: “Lo vi bien en Colo Colo, lo llamé y respondió. Noté el grado de compromiso que tiene con su país. La sensación que me dejó fue muy buena”.
Disciplina, profesionalismo y una autocrítica sin excusas
En cuanto a Palacios y Cepeda, Gareca valoró su talento, pero puso el foco en otro aspecto: “Cepeda es muy bueno técnicamente y se puede adaptar a Gallardo. Es una buena opción, lo mismo Palacios para Boca. De talento son muy buenos, pero tienen que demostrar la parte de carácter y profesionalismo que se necesita para esta clase de equipos”.
Sobre su breve estadía en la banca nacional, el “Tigre” reconoció el golpe: “Lo que sucedió es experiencia y se aprende. No iría el tiempo atrás en haber aceptado, hay que mirar para adelante. Fue negativo el resultado, pero me va a permitir crecer”. También se refirió a las críticas tras la eliminación en Copa América: “Los cuestionamientos de la prensa son normales cuando los resultados no se dan. Asumí la responsabilidad. No le reprocho nada a nadie. Sé cómo son las reglas del juego: el primer fusible es el DT”.