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A Cargo ship leaves the Panama Canal Miraflores locks, heading toward the Pacific Ocean, in Panama C..Para lograr mayores beneficios, son urgentes las inversiones en toda la cadena logística de la carga, señalan los expertos.

«Chile estará ahora más cerca del mundo», afirma Francisco Ulloa, director de la naviera Maersk Line para la Costa Oeste de Sudamérica, describiendo las oportunidades que se le presentan al país con la inauguración del Canal Ampliado de Panamá, que también supone un desafío para la capacidad portuaria y la cadena logística nacional.

Según el ejecutivo, al permitir el paso de los enormes buques Post-Panamax -con capacidad tres veces mayor que los Panamax-, la industria naviera gana al impulsar las economías de escala, pero también adquiere mayor «flexibilidad» en el diseño de las rutas. «Ahora se pueden desarrollar nuevos servicios con una mayor variedad de buques», destaca Ulloa, quien de todos modos advierte que no necesariamente todos los cambios serán inmediatos.

Esto tendrá un impacto en Chile, el tercer mayor usuario del Canal. «Chile, que normalmente es considerado un país muy lejano, cada día está más cerca. No solamente de Europa o de la costa este de EE.UU., sino también de Asia. Y creo que va a permitir un desarrollo muy interesante de los productos agrícolas, un sector donde es fundamental entregar los productos rápido y en buenas condiciones», afirma.

«Nosotros creemos que esto va a empujar que la economía se desarrolle un poco más de lo presupuestado. El FMI dijo que Latinoamérica y Chile van a crecer cerca del 1,5% en 2017, pero nosotros creemos que factores como el Canal de Panamá, al facilitar el comercio internacional, generará mayor crecimiento. No hay ninguna duda. Si un productor como Chile tiene la capacidad de mover sus bienes en forma más fácil, aumenta el crecimiento. Chile va a ser más competitivo y va a producir más».

La ampliación del Canal, no obstante, también requiere que los puertos se adecuen para recibir los enormes buques de hasta 370 metros de largo que pasarán ahora por la vía. Y Chile, según la industria, se perfila bien en la costa del Pacífico sudamericano.

«Chile es una de las economías más estables de la región y ha venido atravesando por un proceso de modernización de sus puertos, específicamente en la región central con las expansiones de los terminales y las nuevas concesiones. Ha habido un proceso de preparación para lo que se viene y está listo en el corto y mediano plazo», resalta Julián Fernández, director de inversiones para Latinoamérica de APM Terminals.

«En temas portuarios siempre tienes que mirar bien hacia el futuro, a 30 o 40 años, y lo que viene haciendo el Gobierno chileno de promover ideas en los megapuertos yo creo que es lo correcto. Es una discusión que hay que tener», agrega, en relación con el proyecto de Puerto a Gran Escala cuya factibilidad se está estudiando.

APM Terminals, que administra puertos importantes en la región -como el de Callao en Perú, el de Buenaventura en Colombia y el de Santos en Brasil, el más grande de Latinoamérica-, no tiene actualmente inversiones portuarias-marítimas en Chile, aunque sí maneja servicios extraportuarios en ocho zonas del país. Pero ciertamente lo tiene como objetivo. «Chile es un país que efectivamente nos interesa. Esperaremos el momento adecuado cuando finalice el proceso de estudios por parte del Gobierno para que decida si se va a hacer (el Puerto a Gran Escala) y dónde se va a hacer, para analizar una eventual inversión», explica Fernández.

Ulloa coincide en que los puertos chilenos son «bastante competitivos» en este nuevo panorama. «Se han estado haciendo las inversiones mirando lo que viene con la ampliación del Canal», indica el ejecutivo, destacando la inauguración del Puerto Central, la adquisición de grúas nuevas en San Antonio y las ampliaciones del puerto de San Vicente.

No obstante, en línea con el análisis de la Cámara Marítima Portuaria, estima que hacia 2030 Chile necesitará mayor capacidad. Además, ve urgentes inversiones en toda la cadena logística de la carga.

«Los puertos tienen que estar preparados no solo para recibir este tipo de buques Post-Panamax, sino que también para tener la productividad de trabajar ese buque. No sirve que llegue un buque grande y en vez de demorarse 24 o 36 horas en trabajar la descarga se demore una semana. No es óptimo», dice Ulloa, quien explica que actualmente ya están llegando naves con capacidad para unos 10.000 contenedores, pero pronto comenzarán a llegar buques con 13.000. «Donde yo veo que se ha quedado Chile es en el resto de la infraestructura. En las carreteras, por ejemplo. Hay que avanzar rápido porque cuando la economía comience a mejorar, se va a aumentar mucho el transporte marítimo y se podría generar un cuello de botella en la parte logística que viene después de los puertos», indica.

El riesgo de no invertir, advierte Ulloa, es muy alto. «Pierdes competitividad como país y el comercio es como el agua, busca por dónde encontrar la facilidad de hacer comercio. Si Chile pierde competitividad, podría ser más fácil importar o exportar a través de Perú u otro destino. Es lo más peligroso que hay».

Fuente: El Mercurio

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