Dron-agriculturaHay 164 aparatos registrados. Otros operan sin ese control.

Hace solo unos años eran una novedad de nicho, una rareza. En la actualidad, las naves no tripuladas controladas a distancia, conocidas popularmente como drones, experimentan un crecimiento explosivo en el país, que las ha llevado a ser utilizadas en los más diversos campos.

No solo analizan incendios forestales, como en Conaf, o detectan casos de pesca ilegal, como ocurre con Sernapesca. También están midiendo el estrés hídrico de viñas, lo que ayuda a la producción de vinos. Incluso previenen avalanchas: la División Andina de Codelco, en la Región de Valparaíso, tiene un dron para este fin en las obras de ampliación de 38 km en el cajón de río Blanco. Aparte de mapear terrenos, alerta sobre zonas en que pueden ocurrir derrumbes.

El jefe de Disciplina de Invierno y Riesgos Naturales de la minera, Luis Álvarez, señala que en el sector “ocurren 200 avalanchas en el invierno”. El aparato detecta las zonas más riesgosas.

Catador de la sequía

Un dron sobrevuela los viñedos del fundo El Boldo, en Cauquenes, Región del Maule. La aeronave tiene dos misiones: ayudar a la estimación del potencial hídrico del viñedo -y así determinar cuándo será necesario regar- y aportar información para pronosticar, a través de algoritmos, cuánto se cosechará en la presente temporada.

Los proyectos son liderados por el Centro de Investigación e Innovación de Viña Concha y Toro. Sebastián Vargas, ingeniero de proyectos del centro, explica que este trabajo es parte de un plan estratégico que abarca el período 2016-2020, con la finalidad de producir vinos de alta gama.

Las diversas utilidades de los drones parecen no tener límites. La constructora Echeverría Izquierdo lo ocupa para analizar los avances de las obras, operación para la que antes debían contratar helicópteros.

Hace un mes, la Universidad de Santiago de Chile (Usach) adquirió uno para estudiar la relación entre temperatura y mala calidad del aire en la Región Metropolitana. Más al sur, la Facultad de Ciencias de la misma casa de estudios analiza, dron mediante, los efectos del calentamiento global en la isla Rey Jorge.

El actual auge en su uso se refleja en las cifras de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). Si entre abril y diciembre de 2015 se registraron 98 drones, hoy son 164. Muchos más, en cambio, vuelan todos los días sin estar registrados. En cuanto a los operadores, el año pasado se contaban 138 credenciales; hoy suman 254.

Aparte de su uso en prevención de incendios, este año Conaf los empleará para realizar evaluaciones ambientales, como ocurrirá mañana martes en el sector de Lo Aguirre, en Melipilla. Además, se propuso como meta que en el año 2018 exista un dron por cada región del país, para fiscalizar mejor las reservas y bosques nativos.

US$ 40 mil
puede costar un dron  en Chile, aunque también existen modelos desde US$ 45.

84%
han aumentado los operadores  de drones acreditados este año respecto del 2015, según la DGAC.

150 metros
es la altura máxima  hasta ahora a la que pueden volar los drones, que pesan en promedio 50 kilos.

Fuente: El Mercurio