desmalezadoHace algún tiempo, la empresa curicana Ecomagri desarrolló una máquina capaz de desmalezar todos los sitios que circundan a la planta de arándano, sin romper el camellón. Su utilización permite aumentar la eficiencia y reducir de manera importante los costos de esta labor.

La emergencia de malezas se ha transformado en una de las principales dificultades para los cientos de productores de arándanos que existen en el país. Un problema molesto pero que a menudo es solucionado a través del uso de herbicidas, productos que si bien en general poseen una alta efectividad, a la larga generan residuos que pueden resultar tremendamente perjudiciales para los seres humanos.

Por esta razón, son muchos los productores que prefieren solucionar este inconveninete de manera manual, utilizando cuadrillas de trabajadores que recorren el huerto con herramientas portátiles, como orilladoras. Pese a que a la larga esta técnica cumple su objetivo, normalmente representa un alto costo en dinero para el agricultor.

Con el fin de buscar una alternativa para llevar a cabo esta labor, hace algún tiempo un productor de la zona central se acercó a Haroldo Muñoz, gerente general de Ecomagri y reconocido desarrollador de maquinaria agrícola en la ciudad de Curicó. Su idea era plantearle el desafío de diseñar y construir una máquina que pudiera desmalezar un huerto de arándanos sin problemas.

“Nosotros habíamos hecho otras desmalezadoras que sirven para distintos rubros, pero no para los huertos de arándanos, debido a que estos por lo general tienen camellones, los cuales son muy blandos. Así, al pasar una máquina sobre ellos, se rompen”, explica Muñoz.

Conciente de las complejidades que involucraba este reto, Haroldo Muñoz, en compañía de su equipo, se puso a trabajar en este ambicioso proyecto.

Un resultado innovador

Luego de varios meses de desarrollo y pruebas logró dar con lo que buscaba, es decir, una máquina capaz de desmalezar todos los sitios que circundan al arándano —incluido el camellón— sin ocasionar daños. Pero eso no es todo, pues gracias a su adaptabilidad, esta herramienta también puede ser usada en el desmalezado de otros berries, como frambuesas y moras.

La desmalezadora cuenta con un cuerpo que va adosado a la parte delantera de un tractor y que puede subir o bajar —a través de un principio similar al de los yales—, por lo que no tiene problemas en adaptarse a la altura del camellón. En uno de sus costados —derecho o izquierdo, dependiendo del gusto del operador— se ubica una cortadora que es manejada por el operador del tractor y que sirve para llevar a cabo el desmalezado.

“Las piezas, entre ellas el motor, y todos los movimientos que hace la máquina son hidráulicos. Además cuenta con un tractor pequeño, de 20 HP, pero que sirve de sobra para realizar el trabajo en el huerto de arándanos”, agrega Muñoz.

Para su creador uno de los puntos altos de la máquina es su rendimiento. Según sus datos, es capaz de desmalezar alrededor de 4 ha/día, lo que en la práctica significa un costo estimado de $15.000 por día, en el que se contempla sólo el uso de operador y el combustible. Una cifra bastante menor a los $35.000-$40.000/ha que cuesta el desmalezado manual con orilladora.

La máquina, que es vendida en las oficinas de Ecomagri en Curicó, tiene un valor de $4.200.000 + IVA, y a la fecha, de acuerdo a Haroldo Muñoz, se han vendido tres unidades. Sin embargo, el empresario reconoce que en las últimas semanas han sido varios los productores que se han acercado a él para realizarle consultas.

Si bien se trata de un producto terminado, el empresario no se cierra a la posibilidad de realizar algunas modificaciones que ayuden aún más a la labor que realizan los productores en el campo.

“Esta máquina tiene un solo cortador, aunque eventualmente —y como lo han requerido algunos productores— se podrían instalar dos; uno por lado. En ese caso, la economía que se podría lograr en el desmalezado sería tremenda”, asegura.

Tampoco descarta la opción de adaptarla para que se pueda ser utilizada en otras labores o en otras especies frutales.

“Si se le saca el demalezador y se pone un péndulo, esta máquina perfectamente podría servir para otras labores, como el desbrote en viñedos”, indica Haroldo Muñoz.

Los otros proyectos

Pero la desmalezadora de arándanos no es la única herramienta que Haroldo Muñoz ha desarrollado. De hecho, su reconocimiento como innovador lo alcanzó con otro proyecto: una desmalezadora para otras especies frutales que permite eliminar estos agentes de la orilla del árbol y también de la entre hilera, lo que en la práctica es muy difícil de conseguir.

El proyecto desarrollado por Haroldo Muñoz y su equipo, y que contó con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, contempla tres cuerpos modificables —un chasis y dos brazos—, que se incorporan en las partes laterales y central-trasera del tractor. Cuenta con un multiplicador de revoluciones que se compone de cuchillos de péndulo y cadenas de acero, los cuales se adaptan a distintos tipo de terrenos.

Los brazos entran y salen de la parra al contacto, de forma automática. Se ensamblan con facilidad y pueden ser utilizados de forma completa o parcial, dependiendo del lugar de trabajo. De hecho, se pueden ajustar al ancho que exista entre las plantas del huerto en cuestión.

“Se pueden utilizar los brazos a 2, 2.20 o 2.50 metros, que corresponden a los anchos que normalmente existen en viñedos, o a 4.50 metros, que es el que normalmente se usa en otros frutales”, agrega Haroldo Muñoz.

También se adapta al alto y ancho que posea el camellón en el huerto, evitando que éste se destruya, para lo cual cuenta con un pequeño sistema de amortiguación. De hecho, en la práctica, el operador del tractor sólo deberá levantar la máquina al ingresar al huerto; luego, la desmalezadora se adaptará al terreno.

Paralelo a la desmalezadora mecánica, la empresa Ecomagri desarrolló una máquina cortadora de machos en maíz semillero, la cual se basa en utilizar la transmisión de la energía que se genera del toma fuerza trasero del tractor, y que se transforma por la parte inferior del vehículo hacia el sector frontal, en donde se incorpora un cortador, equipo que se asemeja a una rana agrícola pequeña y que opera a una distancia de 1,5 metros del frontis del tractor.

El sistema de corte se realiza mediante un cuchillo fijo que tritura los machos del maíz, añadiendo en la parte trasera del tractor un pequeño arado cultivador de dos puntas, que permite incorporar al terreno semi-cultivado los restos orgánicos previamente cortados. Además cuenta con una regulación de altura, permitiendo levantarlo por medio de un pistón hidráulico.

Fuente: El Mercurio Campo