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pinot-noir-vinoSi en 2005 se registraron 250 mil, este número creció a 750 mil en 2015. Según los actores del mercado, este sector ha crecido 21,3% en los últimos diez años.

Si antes las viñas se dedicaban principalmente a la producción de vinos, actualmente el escenario es completamente distinto. Desde hace ya unos años que la industria vitivinícola nacional comenzó a explotar el turismo en sus viñas -conocido como enoturismo-, con lo que ha logrado generar ingresos extras. Eso ha motivado a que cada año más empresas se sumen a esta actividad y desarrollen una mayor oferta, para así captar tanto a turistas internacionales como a locales.

Desde Enoturismo Chile -consorcio entre Vinos de Chile y Corfo- indican que el negocio del turismo vitivinícola registra un crecimiento del 21,3% en la última década. Esto, considerando el aumento de viñas que se han incorporado a la actividad y la cantidad de visitas que se reciben cada año. En ese sentido, si en 2005 se registraron 250 mil visitas a las viñas nacionales, en 2015 este número ascendió a 750 mil, lo que significa que en diez años de triplicó la cantidad de personas que tomaron un servicio asociado al sector. A su vez, si hace diez años había 64 viñas abiertas al turismo, ese número llegó a 95 en 2015.

Por su parte, según datos de la Subsecretaría de Turismo, el año pasado llegaron 5,4 millones de turistas a Chile, y, de ellos, el 10% visitó alguna viña. «Ese resultado es similar al que obtienen países como Francia y España, líderes en enoturismo», señala Gonzalo Rojas, gerente de Enoturismo Chile.

La ruta del vino más grande y antigua es la del valle de Colchagua, en la región de O’Higgins, que se inauguró en 1996 y actualmente cuenta con 13 viñas. Ahí, la oferta se ha ido potenciando por el aumento de público que recibe. «Nosotros tenemos un crecimiento constante de entre un 10% y 15% anual en cuanto a la cantidad de personas que participan en la ruta», dice Maite Rodríguez, gerenta general de Viñas de Colchagua. Asimismo, la ejecutiva indica que el mayor crecimiento se percibe en la oferta complementaria, que incluye hoteles y restaurantes. «Este año, por ejemplo, llegó la cadena de hoteles Noi a Colchagua», agrega Rodríguez.

Cambio de tendencia

Históricamente quienes participan en mayor medida en este tipo de actividades son los turistas extranjeros. Y aunque esta tendencia se mantiene, la brecha entre las visitas nacionales e internacionales es cada vez más corta. Desde Enoturismo Chile dicen que en un comienzo el 80% de los usuarios de este servicio venía desde el extranjero, mientras que el 20% restante eran chilenos. «Este año se está experimentando un quiebre en esa tendencia, porque está creciendo la demanda nacional», señala Gonzalo Rojas. Y agrega que con las proyecciones que tienen, esperan que para 2017 el flujo nacional alcance el 35% del total.

Fuente: El Mercurio

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