arandanosenmacetas2El uso de recipientes como macetas o bolsas le brinda a la planta las condiciones para su desarrollo y permite incluso establecer huertos productivos en lugares que no tienen las condiciones para este cultivo, como la zona norte. Entre sus ventajas está obtener una mayor producción y un alto rendimiento de fruta de alta calidad.

Con demanda creciente y buenos precios, se entiende que cada vez sean más los interesados en ingresar al cultivo de los arándanos. Sin embargo, el arándano requiere de condiciones climáticas y de suelo específicas para desarrollarse de buena forma, por lo que hay zonas donde no es factible instalar el cultivo.

Sin embargo, existe una alternativa: el uso de contenedores, donde se pueden utilizar recipientes como macetas o bolsas para establecer el huerto.

“Los contenedores se rellenan con sustrato, lo que le permite al productor brindarle a la planta las condiciones ideales para su desarrollo e incluso establecer el huerto en zonas que no tienen condiciones para el cultivo”, explica Angélica Salvatierra, investigadora de INIA Intihuasi y una de las pioneras del tema en el país.

“Hoy esta técnica pasó a ser una tendencia debido a la versatilidad. De hecho, en mi caso, que llevo trabajando con ella ya 10 años, estoy con huertos en la zona norte, centro, algo en la sur y también en Argentina”, comenta Fernando Diez, asesor en nutrición activa y uno de los promotores del sistema en el país.

Más densidad y mejor fruta

Entre las ventajas que tiene la plantación en contenedores está que permite aumentar la densidad de plantación, mejorando el rendimiento del huerto. “Esto, en gran medida, dependerá de los objetivos y de la estrategia que tenga el productor, aunque hay que tener cuidado con aumentar de forma excesiva la densidad, ya que se podrían terminar perjudicando los espacios para que los trabajadores realicen los trabajos en las plantas”, asegura Angélica Salvatierra.

En Agrícola Cahuelmó comentan que 11 hectáreas que cultivan en la Región de Coquimbo, manejan entre 5.050 y 7.575 plantas/ha, con lo que cosechan , en promedio, alrededor de 22.000 toneladas.

Una situación similar vive Rodrigo Fernández de Agrícola del Triunfo en San Esteban, cerca de Los Andes, en la Región de Valparaíso. “El uso de contenedores nos ha permitido aumentar la densidad de plantas por hectárea a 7.400, lo que a su vez nos ha llevado a conseguir con menos unidades muchos más kilos de producción. Y lo mejor de todo es que la fruta producida es de altísima calidad, ya que se le exige menos a la planta”, advierte.

Además, la técnica tiene otras ventajas: “Este sistema permite, además de modificar la densidad, cambiar el huerto de zona agroclimática y hasta venderlo, dado que no existe alteración del flujo productivo”, plantea Fernando Diez.

Quienes están utilizando el sistema han visto que, además, se obtiene fruta más precoz en su maduración, con el positivo impacto comercial que eso significa. De igual forma, permite uniformidad en el desarrollo del huerto, gracias a que controlar y ajustar la macroporosidad del suelo es mucho más fácil. Así, en este sistema se logra que un porcentaje importante de las plantas presenten igual tamaño y formación arquitectónica, lo que llevará a que su condición productiva sea muy similar.

Y como si lo anterior fuera poco, el huerto mantiene sus condiciones por más tiempo, debido a que la sanidad, calidad y volumen radicular de las plantas trabajarán de forma más eficiente.

“El fácil acceso al metabolismo de la planta hace que podamos modular respuestas deseadas inmediatas en la planta y también salir de aquellas indeseadas, como el estrés de diverso origen en estados fenológicos críticos como la floración y cosecha”, añade Fernando Diez.

Bueno, pero hay exigencias

Uno de los aspectos claves para obtener buenos resultados, según los especialistas, es utilizar el sustrato indicado, ya que determinará la capacidad de oxigenación, la retención de humedad y la humedad fácilmente aprovechable por la planta.

“Me ha tocado ver proyectos donde los productores han debido cambiar sustratos que no funcionaron o se comportaron mal en la planta, lo que en la práctica conlleva un enorme costo económico. Así, tomar una mala decisión, al respecto, puede llevar a que el proyecto pierda viabilidad”, advierte Angélica Salvatierra.

Fernando Diez explica que la elección del sustrato dependerá de la longevidad que se le quiera dar al cultivo y a la frecuencia de reposición del sustrato consumido en el tiempo. “Tomando en cuenta las necesidades del arándano, resulta fundamental que el sustrato que se le brinde a la planta cuente con alta macroporosidad para la circulación del flujo de agua y aire en el suelo. Este parámetro debe considerarse y cuantificarse “, explica.

Contenedores y riego adecuados

Un aspecto que resulta fundamental en el uso de contenedores es el riego, ya que un manejo inadecuado puede provocar una rápida muerte de las plantas.

“Si llegas a tener un problema con una válvula y un sector queda sin regar por dos o tres días, seguramente se perderá toda la producción de la temporada. Por lo mismo, creo que resulta fundamental, en estos casos, realizar un monitoreo permanente”, indica Rodrigo Fernández.

Y es que una vez que las plantas se encuentran en un espacio confinado en el que sus raíces hayan proliferado y utilizado todo el espacio, el área que tendrá el sustrato para captar y retener agua se reducirá.

Para los expertos tan importante como el sustrato a usar será el tipo de contenedor que se elija para llevar a cabo las plantaciones.

En el caso de las bolsas -las más usadas por los productores- existen varios tipos, tamaños y materiales. Más allá de lo que se escoja, Andrés Monsalve hace un llamado a tener cuidado con lo que se compra. Y es que en su caso comenta que a la fecha ha tenido varias malas experiencias.

“Nos hemos encontrado con algunas empresas comercializadoras de bolsas que trabajan con materiales de muy mala calidad. Pareciera que con el paso del tiempo la calidad de estas herramientas ha ido cayendo”, asegura.

De hecho, indica que en el huerto de Agrícola Cahuelmó existen cuarteles donde las bolsas nunca han sido cambiadas a lo largo del proyecto; situación que contrasta con la de otros, donde estas debieron ser reemplazadas al cuarto año.

Mayores costos, mayores ganancias

Claro que un elemento a considerar es el alto costo de esta tecnología. Fernando Diez cifra los costos de implementación de este sistema en torno a los US$ 70.000 por hectárea. Esto sin considerar la utilización de otras herramientas como mallas o túneles, en cuyo caso los costos se podrían elevar hasta US$ 120.000 por hectárea.

“Esto dependerá del tipo de sustrato que se ocupe, lo que a su vez supone un costo importante; y del marco de plantación a usar, dado que aquí uno de los altos costos es el valor por planta”, indica.

En Agrícola Cahuelmó, por ejemplo, comentan que para su proyecto utilizan bolsas de 60 litros, cuyo costo por unidad oscila entre $170 y $180.

A la implementación, se le deben agregar las mantenciones, que son de vitales para el buen funcionamiento del sistema. Las más importantes serán la frecuencia en la reposición del sustrato, la mantención de la caseta y del sistema de riego, y de la estructura de la malla o túnel, si el huerto lo tuviera.

De igual forma, Angélica Salvatierra destaca la importancia de llevar a cabo un adecuado programa de podas, en especial en aquellas variedades más vigorosas, con el fin de que la producción de las plantas no se vea perjudicada, lo que también incrementará el costo en mano de obra.

“Lo importante es que si las cosas se realizan bien, se puede hacer un excelente negocio, especialmente si se cuenta con el clima adecuado para adelantar la cosecha de los arándanos”, complementa Rodrigo Fernández.

Fuente: Revista del Campo