El conflicto entre Rosario Bravo y Daniel Fuenzalida por el podcast ‘¿Cómo Están Los Weones?’ sigue generando ruido en el mundo del espectáculo chileno.
Todo se desató luego de que Bravo acusara públicamente al animador de inscribir la marca del programa a su nombre, sin consultarlo previamente con ella.
Bravo expresó su molestia y calificó la situación como “imperdonable”, especialmente considerando que ambos compartieron una estrecha amistad durante los últimos dos años.
La decisión de Fuenzalida, que dejó a su compañera completamente fuera del registro legal del proyecto, fue duramente cuestionada en redes sociales.
Rosario Bravo se desmarca y Daniel Fuenzalida intenta enmendar
Ante la polémica, Daniel Fuenzalida utilizó su cuenta de Instagram para asegurar que devolvió la propiedad de la marca a Rosario Bravo.
Pese a ese gesto, la controversia no bajó su intensidad. El gesto fue considerado tardío y estratégico por parte de varios usuarios, que criticaron la actitud del exconductor de ‘Me Late’.
La situación también reavivó antiguos roces y dejó en evidencia los problemas internos del dúo creativo. Lo que alguna vez fue un proyecto colaborativo, terminó convertido en un nuevo escándalo mediático.
Fran García-Huidobro entra al fuego y no se guarda nada
Desde fuera de Chile, Francisca García-Huidobro decidió sumarse al debate y lanzó duras críticas contra Fuenzalida. A través de sus historias en Instagram, la comunicadora no tuvo reparos en exponer su opinión sobre el comportamiento del animador.
“Así que Daniel Fuenzalida se dedica a inscribir marcas que no le pertenecen”, escribió tajante. “Y casualmente se le olvida comentárselo a la persona que sí le pertenece editorialmente”, agregó, con evidente sarcasmo.
Además, señaló que este tipo de actitudes no le resultaban nuevas: “Hace rato que yo lo tengo cachao, desde la época del Me Late”. Y apuntó que no sería la única con esa percepción, ya que otras personas que trabajaron con él compartirían la misma opinión.
Pero lo más fuerte vino al final. García-Huidobro remató diciendo: “Hasta ahí duró el personaje de santito, de buenito. Ese personaje cuesta mucho mantener, sobre todo cuando no es real”.