La reciente muerte de un niño de 8 años en la región del Biobío encendió las alarmas sobre la seguridad alimentaria en el hogar. El menor consumió una hamburguesa con carne cruda y contrajo una bacteria, generando conmoción y preocupación.
En ese momento, su familia sospechó una posible intoxicación debido a síntomas como vómitos y diarrea. Sin embargo, el caso dejó una interrogante clave: ¿cómo identificar cuándo una carne está en mal estado?
La literatura científica en seguridad alimentaria entrega pistas claras. De hecho, estudios indican que hasta un 78% de las intoxicaciones por carne podrían prevenirse mediante una evaluación adecuada antes de su consumo.
“Aprender a identificar el estado óptimo de la carne antes de su consumo es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria en el hogar”, explicó Paula Vergara, nutrióloga de Clínica INDISA.
Según la especialista, los sentidos cumplen un rol clave. La vista, el olfato y el tacto permiten detectar cambios asociados a la descomposición, como la proliferación bacteriana o alteraciones en las proteínas.
En ese sentido, existen señales claras que permiten reconocer carne en buen estado, como un color uniforme, textura firme, olor suave y jugos claros. También es importante que la grasa mantenga un tono blanco o levemente amarillento.
Pero hay un punto que no admite dudas. “Si la carne tiene textura pegajosa o mal olor debe descartarse de inmediato”, advirtió la experta.
Además, recalcó que algunos microorganismos pueden desarrollarse sin alterar demasiado el aspecto visual. Por eso, insistió en que la evaluación debe ser siempre integral.
Riesgos de consumir carne en mal estado
El consumo de productos cárnicos contaminados representa un riesgo importante para la salud. Puede provocar desde cuadros leves hasta enfermedades graves que requieren hospitalización.
Según la Organización Mundial de la Salud, cada año cerca de 600 millones de personas se enferman por alimentos contaminados, mientras que 420 mil mueren por esta causa.
Entre los principales agentes responsables se encuentran bacterias como Salmonella, E. coli, Listeria y Clostridium, las cuales suelen estar presentes en alimentos de origen animal.
La recomendación clave: no arriesgarse
Frente a este escenario, desde Clínica INDISA son enfáticos. Ante cualquier duda sobre el estado de la carne, lo más seguro es desecharla.
La recomendación cobra especial relevancia en hogares con niños, adultos mayores o personas con el sistema inmunológico comprometido.
Asimismo, mantener buenas prácticas de almacenamiento y manipulación resulta fundamental para evitar el deterioro acelerado de los alimentos.
Finalmente, en caso de presentar síntomas tras consumir carne, se debe acudir a un centro de salud de forma oportuna.