Cristián Arriagada, viudo de Javiera Suárez, abrió su corazón en una íntima conversación con Andrea Sanhueza y Daniela Kirberg, en el podcast “Ella, la mala madre”.
Durante el episodio, el cirujano plástico se refirió al complejo proceso de reconstruir su vida tras la pérdida de la periodista, quien falleció en 2019 luego de una larga lucha contra el cáncer.
Las relaciones tras el duelo
Al ser consultado por nuevas relaciones amorosas, Arriagada reconoció que ha tenido “un par de parejas importantes” desde la partida de Javiera. Sobre su última relación, afirmó: “Duramos un buen rato. No ha sido fácil, tengo súper presente que para ellas debe ser muy difícil”.
En ese sentido, ofreció una sincera disculpa a quienes lo acompañaron en este proceso. “Es una bonita oportunidad, si alguna vez escuchan o ven esto, de pedirles perdón las veces que no me di por enterado de lo difícil que podían ser ciertas cosas”, expresó.
Además, explicó que gracias a la duración y profundidad de su última relación, pudo madurar muchos aspectos emocionales. “Se dieron oportunidades de hablar esto”, indicó.
Objetos, recuerdos y una compleja convivencia emocional
Arriagada compartió que, durante mucho tiempo, llevó una cadenita con la argolla de Javiera Suárez, lo que resultó difícil para su pareja de entonces. “Si bien aceptaba todo, ‘vívelo a tu manera, te acompaño’, tiene que haber sido muy difícil”, admitió.
También mencionó que aún quedaban pertenencias de Javiera en su casa. “Uno deja de verlo, pero la otra persona sí lo ve”, dijo, reconociendo que eso pudo haber generado una sensación de estar “en segundo lugar”.
El médico subrayó lo complicado que puede ser formar una relación cuando hay figuras públicas involucradas. “El entorno ayuda, porque hay un constante reforzamiento de la idea, la hacen sentir como la segunda”, explicó.
Para cerrar, Arriagada se refirió al impacto de los comentarios externos, especialmente en contextos mediáticos. “Vi cómo ciertos comentarios le hacían daño. Un par de veces me lo comentó, probablemente fueron muchísimas más”, reflexionó.
Y concluyó con un llamado a la empatía: “Hay que ser súper cuidadoso cuando uno desde afuera va a opinar, porque hacen daño”.