La historia de Fantasilandia comenzó en un contexto donde las alternativas recreativas eran limitadas en Santiago. El proyecto partió con atracciones mecánicas simples hasta concretar su inauguración en 1978.
Con el paso de los años, el parque incorporó nuevas atracciones, servicios y áreas temáticas. Esto permitió ampliar su oferta y atraer a distintos públicos.
Este crecimiento transformó la visita en una experiencia de jornada completa para las familias. Así, se posicionó como el principal parque de diversiones en Santiago.
“Fantasilandia ha evolucionado junto con la ciudad”, señaló Cristián Ivovich, gerente comercial del recinto. “Hoy recibimos a personas que vienen por primera vez y otras que regresan después de décadas”.
Más allá de sus juegos, el parque se integró al imaginario colectivo de la ciudad. Paseos escolares, celebraciones y visitas familiares forman parte de su historia.
A más de cuatro décadas, mantiene su vigencia combinando tradición y renovación. Además, ha ampliado su oferta gastronómica, pasando de un local a más de 26 opciones.