Al mediodía de este viernes, Priscilla Vargas y José Luis Repenning le dieron la bienvenida en “Tu día” al nuevo panelista estable del matinal: el periodista José María Del Pino.
El destacado corresponsal llevaba años viviendo en Estados Unidos y liderando importantes coberturas periodísticas en el extranjero, por las que incluso ha sido nominado dos veces a un premio Emmy. Y ahora será parte del programa en Chile como parte del panel, acompañando a los animadores en pantalla, en vivo y en directo cada jornada en estudio.
“Nosotros nunca habíamos trabajado juntos, sólo los veía en pantalla”, partió confesando el periodista, que sólo había compartido presencialmente con el equipo en marzo pasado. A ello agregó que su intención en el matinal del 13 es “pasarlo bien, cocinar y compartir con ustedes. El matinal tiene algo muy lindo, y es hablar de temas tan complejos sin hacer sentir tonta a la gente, construyendo comunidad con la audiencia. Hay un alma del país muchas veces poco escuchada, y eso es lo que más fascinado me tiene. Como dicen en la televisión gringa, es entregar noticias para que la gente las use, y eso es muy bonito”.
Junto con eso, José María aclaró una duda que muchos tienen sobre él, en torno a su sorpresiva salida de Estados Unidos tras tantos años radicado allá. “Ayer mucha gente me preguntó si me deportaron, y no, no lo hicieron. Volví porque llegó una oferta atractiva del canal. Entonces, como ya cumplí mi sueño americano, dije, vamos a cumplir el sueño chileno”, argumentó.
Según explicó, también tiene una gran conexión con sus padres, y quiere verlos más. “Mis papás están entrando a la tercera edad, y no sé si estoy dispuesto a vivir a la distancia y verlos sólo 15 veces más en la vida. Yo estudié Derecho antes, y me cargaba, así que dejé de ir a clases y me echaron, me quedé en casa deprimido, hasta que mi mamá se acercó y me dijo que me iba a apoyar siempre. Entonces tengo a mis papás en un lugar súper santo, y saber que los tengo cerca me toca mucho la fibra”, narró, emocionado.
Asimismo, confesó que también extrañaba sus mayores placeres culinarios criollos. “Echaba de menos la marraqueta, el pastel de choclo, la humita y, como buen chillanejo, las longanizas de Chillán”, enumeró.