En una reciente entrevista en Only Fama, María José González, hija del reconocido comediante Coco Legrand, compartió una íntima y emotiva anécdota sobre su matrimonio, revelando un gesto inolvidable de su padre, quien anunció su retiro de los escenarios hace menos de un año.
La conversación, emitida por Mega, permitió conocer una faceta poco vista del icónico humorista, alejándose de los monólogos para convertirse en un improvisado “oficiante” de bodas.
¿Cómo terminó Coco Legrand casando a su hija?
María José relató que el día de su matrimonio enfrentaron un imprevisto: la jueza del Registro Civil no llegó para celebrar la ceremonia. Ante esta situación, no dudó en pedirle ayuda a su padre.
“Yo le dije: ‘ya, pero cásame tú’. Me dice ‘no, cómo te voy a casar yo’. Le dije: ‘ya, qué te importa, si ya has hecho de cura, has hecho monólogos… haz lo mismo, pero en el matrimonio'”, recordó entre risas.
Aunque inicialmente dudó, Coco Legrand aceptó el desafío:
“Dijo ‘esto es serio, no es humor’, pero finalmente nos casó”, añadió María José emocionada.
Un momento lleno de emoción y nerviosismo
Contrario a lo que muchos invitados esperaban, Coco no tomó el rol con humor, sino que se mostró serio, nervioso y profundamente comprometido.
“Todo el mundo pensaba que iba a ser algo entretenido, como el Coco Legrand casándonos, pero fue todo lo contrario. Estaba súper serio, súper nervioso, leyendo los papeles”, relató la joven.
El resultado fue una ceremonia íntima, especial y muy emotiva, donde el cariño y la solemnidad primaron. Eso sí, luego vendría el humor:
“Después se subió mi suegro y dijo ‘ya, entonces ahora yo cuento chistes'”, agregó, provocando finalmente las carcajadas esperadas.
Un legado familiar
María José González es una de los tres hijos que Coco Legrand tiene junto a su esposa Magdalena Jullian. Además de ella, el humorista es padre de Alejandro y Matías.
La historia compartida por María José muestra el lado más humano y familiar de Coco Legrand, un artista que no solo hizo reír a generaciones, sino que también dejó una huella imborrable en su propia familia.