María Luisa Godoy compartió una inusual y sorprendente anécdota relacionada con su padre, Domingo Godoy Matte, quien en ese entonces tenía 86 años. En el reciente capítulo del podcast Mari con Edu, la comunicadora reveló cómo, de manera inesperada, tuvo que enfrentar una situación delicada relacionada con las necesidades afectivas y biológicas de su padre en la tercera edad.
Según relató, su padre siempre fue un hombre coqueto y muy atractivo, y la situación se descontroló cuando la persona que trabajaba en su casa se acercó a ella llorando, contándole que su padre había hecho una propuesta inapropiada. “‘Su papá me dijo que me sacara la ropa y me metiera a la cama’. Casi me morí”, compartió entre risas.
Ante esto, Godoy decidió hablar directamente con su progenitor para poner límites claros pero también mostrarle comprensión, reconociendo sus necesidades biológicas. “Papá, te fuiste al chancho, hay códigos. Papá, yo te entiendo. No creas que no soy empática contigo, yo entiendo que tengas necesidades biológicas”, le dijo, asegurando que lo ayudaría si necesitaba atención especializada.
Solución inesperada
La situación continuó unos días después, cuando su padre le preguntó de forma inocente sobre la “amiga” que ella le había mencionado. María Luisa, sorprendida por la pregunta, recurrió a sus colegas Julián Elfenbein y Leo Caprile para buscar ayuda y orientación sobre cómo enfrentar esta situación. “El Leo tiene que tener algún dato, pensé. Un buen italiano tiene que tenerlo”, bromeó.
Gracias a Caprile, se enteró de una especialista en la tercera edad llamada Antonia, quien ayudaría a su padre en sus necesidades afectivas. María Luisa, sin estar presente, organizó la visita de la trabajadora para que pudiera intervenir de manera respetuosa y profesional.
Tras la cita, el padre de María Luisa le dejó una reflexión profunda y sorprendente. “Llegué a una conclusión: si no hay amor, no funciona”. Esta frase, según la periodista, marcó un giro en la manera en que su padre veía la situación, y le permitió entender mejor sus necesidades afectivas.