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Pancho Saavedra y su emotiva confesión en “Socios por Chile”: “Aquí empecé a soñar con ser papá”

Pancho Saavedra y su emotiva confesión en “Socios por Chile”: “Aquí empecé a soñar con ser papá”
Canal 13

En un nuevo capítulo de Socios por Chile, Pancho Saavedra vivió un momento lleno de emoción al compartir una íntima confesión con Jorge Zabaleta y Pedro Ruminot, mientras recorrían la Isla Huapi, en pleno Lago Ranco.

Durante el trayecto, Pancho les habló de la famosa Piedra Bruja, un lugar que parece impenetrable, según contó. “Tiene una dificultad muy grande para entrar, uno siente que se va a quedar atrapado”, relató, aludiendo a la intensa sensación de claustrofobia que genera.

Pero más allá del temor, esa piedra guarda un significado especial para él. “Me cumplió un deseo muy grande que tenía: deseaba ser papá. Y fue en ese lugar donde por primera vez lo pensé en serio”, confesó conmovido.

Un viaje cargado de recuerdos (y un nuevo deseo)

Diez años después de esa experiencia, el animador volvió al lugar y no pudo evitar una crítica social. “Es muy triste regresar y ver que todo sigue igual. Hay cosas que debieron solucionarse hace mucho tiempo”, lamentó.

Al llegar a la llamada “cueva del agradecimiento”, Pancho repitió el gesto que hizo una década atrás, cuando dejó unos anteojos como ofrenda. Esta vez, dejó una pulsera, no sin antes darle un beso y pedir un nuevo deseo.

¿El mensaje final? Una mezcla de humor y fe: “Deberíamos encomendar el fútbol. Hay muchas señales… esta vez hay que pedir llegar sanos y salvos al final”, cerró entre risas.

En un nuevo capítulo de Socios por Chile, Pancho Saavedra vivió un momento lleno de emoción al compartir una íntima confesión con Jorge Zabaleta y Pedro Ruminot, mientras recorrían la Isla Huapi, en pleno Lago Ranco.

Durante el trayecto, Pancho les habló de la famosa Piedra Bruja, un lugar que parece impenetrable, según contó. “Tiene una dificultad muy grande para entrar, uno siente que se va a quedar atrapado”, relató, aludiendo a la intensa sensación de claustrofobia que genera.

Pero más allá del temor, esa piedra guarda un significado especial para él. “Me cumplió un deseo muy grande que tenía: deseaba ser papá. Y fue en ese lugar donde por primera vez lo pensé en serio”, confesó conmovido.

Un viaje cargado de recuerdos (y un nuevo deseo)

Diez años después de esa experiencia, el animador volvió al lugar y no pudo evitar una crítica social. “Es muy triste regresar y ver que todo sigue igual. Hay cosas que debieron solucionarse hace mucho tiempo”, lamentó.

Al llegar a la llamada “cueva del agradecimiento”, Pancho repitió el gesto que hizo una década atrás, cuando dejó unos anteojos como ofrenda. Esta vez, dejó una pulsera, no sin antes darle un beso y pedir un nuevo deseo.

¿El mensaje final? Una mezcla de humor y fe: “Deberíamos encomendar el fútbol. Hay muchas señales… esta vez hay que pedir llegar sanos y salvos al final”, cerró entre risas.

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