Para Rodrigo Sepúlveda, el 2025 marcó otro hito en su carrera. Lo que comenzó como un camino enfocado en el periodismo deportivo, terminó situándolo en el escenario más importante de Latinoamérica.
Al mirar hacia atrás, el conductor de Alerta indica que “fue una de las mejores experiencias profesionales y humanas que he vivido. Fue inolvidable”, confiesa.
Durante la conversación, Sepu admite que llegar a la Quinta Vergara nunca estuvo en sus planes originales. Tras el Mundial de Sudáfrica 2010, sentía que su carrera ya había alcanzado su punto máximo; sin embargo, los últimos 16 años le han demostrado lo contrario.
“Estar en el Festival de Viña era impensado. Tomar desayuno con Carlos Vives, compartir con Bacilos o que Sebastián Yatra me dijera que me tenía que abrir cuatro botones de la camisa… todo fue una locura”, señala el periodista.
La “magia” con Karen Doggenweiler
Uno de los puntos más altos de su experiencia en Viña 2025 fue compartir la conducción con Karen Doggenweiler. A pesar que no tienen un programa permanente en común, Sepúlveda describe su conexión como algo casi místico.
El periodista destaca que la clave del éxito de esta buena relación, es la ausencia de envidias. “Nos respetamos tanto que siento que es tan fácil. Tenemos una varita que nos toca y hace que todo fluya”, asegura.
Además, para Rodrigo, Karen es una compañera “chora, generosa y dócil“, alguien que sabe “jugar el partido” con el mismo ritmo que él.
La química de los animadores se puso a prueba en momentos de alta tensión. Sepúlveda relata que, antes de salir al aire en la noche que le tocó co-conducir en Viña 2025, ambos se encontraban sacándose fotos con el público, casi ignorando las órdenes del director por el audífono. “La Karen me aprieta el brazo y me dice ‘ya Sepu, vamos’. Salimos de una manera risueña y orgánica. Para nosotros fue hacer algo más de lo que nos gusta”.
Rumbo a Viña 2026: Consejos y gala
Con la mirada puesta en la edición que comienza en las próximas semanas, Rodrigo ya confirmó su presencia en la Gala del Festival, donde vestirá un diseño de Calabrese.
Respecto al desafío que enfrenta Karen nuevamente este año, su consejo es simple pero potente: “Que disfrute. La flaca tiene un ángel y un carisma que no se compra en la farmacia”.