En conversación con Hoja de Ruta de Radio Agricultura, el exsubsecretario del Interior del gobierno de Sebastián Piñera, Rodrigo Ubilla, recordó cómo se vivieron las primeras jornadas de violencia al interior de La Moneda y abordó las decisiones que debió tomar el entonces mandatario para enfrentar la crisis.
La exautoridad sostuvo que las señales de alerta comenzaron antes del 18 de octubre de 2019, especialmente por la coordinación de los hechos registrados en estaciones del Metro y otros puntos de Santiago.
“Para nosotros todo esto no empezó con los niveles de violencia, pero sí con los niveles de articulación el día 17 de octubre (…) El 17 esto ya fue sistemático. Ya no fue a la salida del colegio, fue desde la mañana hasta la tarde, en forma muy planificada”, afirmó.
Ubilla también reconoció que el Estado enfrentaba dificultades para responder a las manifestaciones debido a la disponibilidad de personal policial.
“El día 18 ya teníamos ese diagnóstico y se usaron los pocos recursos humanos para efectos de ir abordando la seguridad de distintas estaciones”, señaló.
Además, planteó que en los grupos que protagonizaron las primeras acciones existían sectores con inspiración anarquista, cuya forma de actuar describió como una estrategia de desestabilización mediante acciones aisladas.
La decisión de Piñera ante el riesgo de una “guerra civil”
Uno de los episodios que recordó el exsubsecretario fue el 12 de noviembre de 2019, jornada marcada por nuevas manifestaciones y por las discusiones al interior del Gobierno sobre la posibilidad de decretar nuevamente un estado de excepción constitucional o abrir una vía de negociación política.
Según relató Ubilla, Piñera evaluó las consecuencias que podía tener una nueva intervención militar en medio de la crisis. “Él toma la decisión pensando que incluso la decisión de sacar o no a los militares podía tener una consecuencia de guerra civil. De guerra civil y por muchos años”, recordó.
Asimismo, el exsubsecretario cuestionó el papel que, a su juicio, desempeñaron sectores políticos frente a los hechos de violencia registrados durante el estallido social.
“El daño que se produjo por el silencio, la omisión de la gran mayoría y por la acción activa de protección de esos hechos de violencia por parte de la izquierda más radical, todavía lo estamos sufriendo”, sostuvo.
El camino que llevó al Acuerdo
Ubilla destacó la autoridad democrática y política que atribuyó al expresidente Piñera durante aquellas jornadas. Para ilustrarlo, recordó una reunión en la oficina presidencial en la que participaron distintas figuras del Gobierno para analizar las alternativas disponibles.
Según su relato, el entonces mandatario pidió a sus colaboradores que expusieran sus argumentos y opiniones sobre la hoja de ruta propuesta. Tras escuchar las observaciones y realizar ajustes, volvió a presentar el documento y consultó individualmente si estaban de acuerdo con su contenido.
Finalmente, Piñera optó por impulsar las negociaciones políticas que culminaron el 15 de noviembre de 2019 con el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución.
Para el exsubsecretario, aquella decisión permitió privilegiar una salida institucional frente a la alternativa de recurrir nuevamente a las Fuerzas Armadas. “Entonces te queda o fuerza o negociación política. No hay más camino”, concluyó.
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