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El Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago condenó a 13 y 17 años de cárcel a Joaquín García y Kevin Garrido, los responsables de los dos bombazos ocurridos en las comunas de San Miguel y San Bernardo el año 2015.

Ambos sentenciados fueron acusados de instalar un artefacto explosivo en la 12° Comisaría de Carabineros de San Miguel, el 29 de octubre de dicho año. Posteriormente, Garrido instaló otra bomba en la Escuela de Gendarmería de San Bernardo, el 19 de noviembre.

El fiscal regional metropolitano Sur, Raúl Guzmán, afirmó sobre la condena que “estas penas, sin duda, dan cuenta de la gravedad de los hechos por los cuales fueron acusados (…) son delitos que afectan a la sociedad en conjunto”.

Garrido fue detenido cuando instalaba el segundo artefacto explosivo. Posteriormente, se encontraron 600 gramos de pólvora en su domicilio. Por otra parte, García fue arrestado en septiembre del año 2016 en Tirúa, portando un arma calibre 22 y municiones.

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