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Un llamado a la justicia en las relaciones laborales y a erradicar la violencia del país realizó este domingo 1 de mayo el Arzobispo de Santiago, cardenal Celestino Aós, al encabezar la Misa por el Día del Trabajo y por la festividad de San José Obrero. 

La Eucaristía se llevó a cabo en la parroquia Nuestra Señora del Olivo, en la comuna de Conchalí. Concelebraron el Vicario de Pastoral Social Caritas, padre Jaime Tocornal, y el párroco, Mauricio Labarca. Estuvieron presentes representantes de comunidades cristianas laborales.

Al iniciar la Misa, monseñor Aós elevó una plegaria «por el trabajo que cada uno realiza» y pidió «por los trabajadores que están pasando por algún período de aflicción, porque estén enfermos o porque se encuentren cesantes».

Al mismo tiempo, rogó porque «la injusticia desaparezca de nuestras relaciones laborales».

En su homilía, el Arzobispo de Santiago hizo una semblanza de San José en la Sagrada Familia y en su figura de trabajador. Al mismo tiempo, puso énfasis en el deber de amar a Dios y al prójimo.

En este sentido, continuó, «amar a Dios y amar a los chilenos es hoy crear empresas y puestos de trabajo, cuando se tiene capacidad y recursos para ello. Oremos para que tengamos muchos y buenos empresarios, porque los necesitamos. Que se multipliquen los puestos de trabajo y que se repartan justamente las ganancias y beneficios».

Al mismo tiempo, agregó, «el trabajador cristiano trabaja sabiendo que lo hace con Dios». «No es válido hacer las cosas mal o a medias».

«El empresario cristiano se preocupa de pagar con justicia los salarios y el trabajador cristiano procura trabajar responsablemente», recalcó.

Monseñor Aós también mencionó los desafíos que plantean hoy la automatización, la robótica y la tecnología. «La pandemia agudizó estos desafíos, con el trabajo no presencial y la reducción de las horas de trabajo», señaló.

«Debemos aprender a estar juntos, a dialogar, a compartir, a trabajar juntos y en equipo. Queremos más tiempo de ocio, pero debemos aprender a usarlo de modo constructivo», aseveró.

«Hay algo que nos crispa: cuando nuestro trabajo no obtiene fruto o ese fruto lo maltratan y destruyen otros. ¿Quién gana con la destrucción de los bienes de uso público? ¿Así, con la violencia, construyen un Chile mejor? Ni la violencia, ni la injusticia, ni la trampa del que no trabaja lo que cobra, construyen un Chile mejor», afirmó.

«Oremos a San José para que el trabajo se realice con dignidad y la violencia y la muerte se alejen de nuestros lugares de trabajo y de nuestras relaciones», instó.

La fiesta litúrgica de San José Obrero como patrono de los trabajadores fue establecida por el Papa Pío IX en 1847. La fecha se fijó el día 1 de mayo de cada año por el Papa Pío XII en 1955, con la intención de inspirar «la vida social y las leyes basadas en el reparto equitativo de derechos y deberes».

La festividad rinde homenaje a la figura de San José, artesano de Nazaret quien veló por el bienestar de la Sagrada Familia con el fruto de su trabajo.

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