Ad portas a la conmemoración de los 50 años del rescate de los rugbistas uruguayos, el sector cordillerano de Los Maitenes, en el Alto Colchagua, volvió a reunir a dos de los protagonistas que sobrevivieron a la llamada tragedia de Los Andes.

En el lugar, el médico Roberto Canessa Urta y el empresario Gustavo Zerbino Stajano compartieron con los efectivos de la Fuerza Aérea de Chile que participaron en los operativos de salvataje; la enfermera Wilma Kock; representantes del Ejército, Carabineros; Juan Catalán, hijo del arriero que halló a los deportistas; y el elcalde de San Fernando, Pablo Silva Pérez.  

En las instalaciones de Glaciares Colchagua, el doctor Canessa dictó una charla en la cual repasó la experiencia del accidente acontecido el 13 de octubre de 1972, cuando el avión que transportaba al equipo de rugby Old Christians se estrelló en la montaña a 3.570 metros de altitud, en una zona próxima a la frontera entre Chile y Argentina.

A la tragedia sobrevivieron 16 personas y otros 17 perecieron debido a la falta de alimentos y a las duras condiciones climáticas que debieron enfrentar en ese escarpado sector cordillerano. La tenacidad de Fernando “Nando” Parrado y Roberto Canessa los llevó a doblar la mano al destino, y tras 10 días de caminata, fueron encontrados por el arriero Sergio Catalán, activándose un plan que permitió rescatar a los otros sobrevivientes.

Mientras hay vida: hay esperanza (…) no esperen que se les caiga el avión para darse cuenta lo que Dios les ha dado. Tienes dónde comer, dormir, tomar agua. No pierdas eso, que no se te caiga el avión; valóralo, anda a visitar esa tía vieja que tanto quieres, que se va a morir. Busquemos más los afectos. No importa cambiar el auto, no importa cambiar la televisión, porque el tiempo pasa: ocho horas de trabajo; ocho horas de sueño y ocho horas de crecimiento personal. Yo creo que esta es una fórmula de la vida indestructible”, declaró el médico charrúa.

Canessa se emocionó al rememorar la proeza, diciendo que: “Mi hijo, que tiene la edad que yo tenía cuando vinimos a la cordillera y mis nietos tienen la edad de mis hijos y se mantiene un hilo finísimo y potentísimo a través del tiempo, que es el hilo de los afectos y de ese hilo están colgados todos ustedes que nos han acompañado tantas veces y por eso, este es un día de fiesta, un día de gloria. La cordillera está vestida de emoción y hacerle saber a cada uno de ustedes que en Uruguay tienen su casa”.

En iguales términos, el alcalde de la capital de la provincia de Colchagua, Pablo Silva Pérez, destacó que los testimonios que entregaron los sobrevivientes evidencian “la fuerza que los llevó a sobreponerse y hacer frente a la adversidad de la tragedia de la que fueron protagonistas”.

“Fue una actividad muy bonita y maravillosa. Creo que es la tercera vez que vengo a Los Maitenes y no dejo de impresionarme, y más en hoy día con los relatos de Canessa y (Gustavo) Zerbino en esta presentación donde se hace un reconocimiento a la Fuerza Aérea; a la enfermera que atendió a los sobrevivientes en aquella época en este impresionante marco natural que es muy bonito”, expresó la autoridad colchagüina.

En tanto, Gustavo Zerbino hizo presente que la experiencia que tuvieron hace cinco décadas hace ver que “la vida es un milagro y la muerte es un misterio“.

Asimismo, reflexionó que “la vida transcurre en el medio de esas dos cosas. Lo único cierto en la vida es que un día nos vamos a morir. Lo único que sabemos no es cómo, así que a la gente lo único que le diría es que la vida es una fiesta a la que venimos sin ser invitados y tenemos que irnos un día, tenemos que disfrutarla y compartirla con los seres queridos. El misterio de la vida es que hay que levantarse una vez más que las veces que te caigas, pero no entregarse nunca y seguir disfrutando de este viaje que se llama vida”.

En la ocasión agradeció el apoyo que hace 50 años recibieron de parte del fallecido Sergio Catalán, Sergio Díaz, la Fuerza Aérea, Carabineros, y el Ejército, entre otros.

Al finalizar el encuentro, los asistentes recorrieron un sendero que los llevó hasta el refugio donde los uruguayos pasaron la primera noche tras ser encontrados y en el que se instaló un memorial que recuerda a las víctimas, a los sobrevivientes y a quienes ayudaron en las labores de rescate.

Municipalidad de San Fernando.