Este sábado 4 de abril, los relojes deberán atrasarse una hora. Traerá amaneceres más tempranos, pero también la noche más pronto. Juan Carlos Urbina, académico de UDLA, explica tres aspectos clave desde las neurociencias.
1. Ajuste del reloj biológico
El cuerpo tiene un reloj interno (ritmo circadiano). Al cambiar la hora, el cerebro necesita un periodo de adaptación a los nuevos horarios de luz.
Puede generar somnolencia o dificultad para concentrarse.
2. Impacto en el sueño
Se altera la producción de melatonina. Pueden aparecer despertares nocturnos o descanso incompleto los primeros días.
3. Estado de ánimo
La luz regula serotonina. Con menos luz, algunas personas sienten irritabilidad o menor motivación transitoriamente.
¿Cómo adaptarse?
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Ajustar horarios de sueño 10-15 minutos antes los días previos.
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Aprovechar la luz natural en la mañana para recalibrar el reloj.
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Mantener rutinas estables de sueño, comidas y actividades.