Dato Practico

OMS advierte que hasta 20% de los productos de salud en mercados informales presentan irregularidades

OMS advierte que hasta 20% de los productos de salud en mercados informales presentan irregularidades
Agencia Uno

La circulación de productos de salud en mercados informales representa un creciente riesgo sanitario en distintos países, especialmente en economías de ingresos medios y bajos. Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud, que estima que cerca del 20% de los productos médicos vendidos en canales informales son subestándar o falsificados.

Según el organismo internacional, la situación se agrava cuando estas ventas se realizan a través de plataformas digitales, comercio electrónico no fiscalizado o redes sociales, donde los controles sanitarios resultan más difíciles de aplicar.

En muchos de estos casos, los productos presentan ingredientes no declarados, concentraciones incorrectas o beneficios para la salud que no cuentan con respaldo científico comprobado, lo que puede generar efectos adversos en los consumidores.

Especialistas advierten que la ausencia de marcos regulatorios claros no elimina el consumo, sino que empuja a los usuarios hacia canales informales donde la fiscalización sanitaria es prácticamente inexistente.

Vacío regulatorio y aumento del mercado informal

En Chile, el debate se concentra en la regulación de ciertos productos naturales y extractos herbales que actualmente no cuentan con una categoría normativa clara.

El químico farmacéutico y ex director del Instituto de Salud Pública, Heriberto García Escorza, explica que la falta de regulación genera efectos directos en el mercado.

“La evidencia internacional muestra que cuando no existen vías regulatorias claras, el consumo no desaparece. Las personas buscan estos productos igual y los compran en mercados informales, permitiendo que convivan con productos de mala calidad, falsificados y contrabandos; más del 20 % presenta irregularidades, algunos incluso son parte de círculos delictivos. Eso es un riesgo sanitario concreto”, señala García Escorza.

Actualmente, la normativa chilena reconoce los suplementos alimenticios tradicionales, estableciendo límites de dosis y composición. Sin embargo, deja fuera un amplio conjunto de extractos herbales concentrados, pese a que diversas investigaciones científicas han identificado potenciales beneficios para la salud.

Entre estos productos figuran extracto de maqui, resveratrol, hongos adaptógenos, extracto de cúrcuma y extracto de boldo, preparados que se obtienen mediante procesos de extracción utilizados ampliamente en la industria farmacéutica y alimentaria internacional.

Debate sobre regulación sanitaria

En países desarrollados, estos productos cuentan con marcos regulatorios específicos que permiten su comercialización bajo normas sanitarias claras. En Chile, en cambio, la falta de una categoría normativa impide su venta formal, por lo que muchos de ellos se encuentran técnicamente prohibidos.

Expertos señalan que este vacío normativo se mantiene desde hace más de quince años, debido a la falta de avances regulatorios por parte del Ministerio de Salud de Chile y su División de Políticas Públicas del Ministerio de Salud.

La ausencia de una categoría para Medicamentos Complementarios ha provocado que la demanda por estos productos de salud en mercados informales se traslade a plataformas digitales o comercio no regulado, donde la fiscalización resulta limitada.

Este escenario implica que los consumidores no pueden verificar la calidad o autenticidad de los productos, ya que no existe un sistema de certificación oficial que permita diferenciarlos de imitaciones o artículos de baja calidad.

Riesgos sanitarios y desafíos para la regulación

El debate adquiere especial relevancia en el actual contexto sanitario. Chile ocupa el segundo lugar en obesidad entre 20 países comparados, pese a las políticas públicas implementadas en materia de alimentación y prevención.

Para especialistas, mantener barreras administrativas sin generar una regulación moderna reduce la capacidad del Estado para fiscalizar el mercado y proteger a los consumidores.

“Regular no significa relajar estándares. Significa ordenar, fiscalizar y reducir el espacio del mercado informal, que hoy concentra los mayores riesgos”, agrega García Escorza.

En este escenario, los expertos advierten que la proliferación de productos de salud en mercados informales seguirá aumentando mientras no exista una normativa clara, lo que podría mantener riesgos sanitarios asociados a la circulación de artículos falsificados, de baja calidad o sin respaldo científico.

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