Las aftas bucales recurrentes afectan entre el 20% y 25% de la población y pueden relacionarse con factores como estrés, deficiencias nutricionales, cambios hormonales o traumatismos menores.
Patricio Rubio, académico de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello, explicó que estas lesiones aparecen principalmente en la cara interna de labios, mejillas, lengua y garganta.
“No son contagiosas ni son una infección”, aclaró el especialista, quien explicó que existe una respuesta inmunitaria local en personas que presentan una predisposición genética.
Estrés y deficiencias nutricionales
Rubio indicó que el estrés y dormir mal aparecen entre las asociaciones más consistentes, debido a sus posibles efectos sobre el sistema inmunitario y la frecuencia de los episodios.
También existen vínculos con deficiencias de hierro, vitamina B12, ácido fólico, vitamina D y zinc. Ante un déficit comprobado, la suplementación puede reducir la frecuencia de los brotes.
Un afta común suele durar entre siete y 14 días. El dolor ocurre porque la lesión deja expuestas las terminaciones nerviosas, aumentando la sensibilidad ante el roce.
El especialista recomendó evitar alimentos ácidos, picantes o duros, utilizar cepillos de cerdas suaves y cuidar el sueño y el estrés. Además, aconsejó evitar los remedios caseros.
¿Cuándo consultar?
Rubio recomendó buscar evaluación profesional cuando una lesión permanece más de tres semanas, presenta gran tamaño o dolor intenso, o cuando los episodios se vuelven frecuentes o empeoran.
También aconsejó consultar ante úlceras acompañadas de fiebre, pérdida de peso o diarrea crónica, o cuando aparecen lesiones similares en genitales, ojos o piel.