Dormir bien no solo depende del colchón. La almohada también juega un rol clave, y usar una en mal estado puede afectar tu salud.
Con el tiempo, las almohadas acumulan sudor, células muertas y ácaros, lo que puede generar alergias, problemas respiratorios y dolores de cuello. Además, pierden su forma y dejan de entregar el soporte necesario.
¿Cada cuánto cambiar la almohada?
Se recomienda reemplazarla cada 1 a 2 años, según su material y uso. Si ya no recupera su forma, tiene manchas o mal olor, es hora de cambiarla.
Señales de alerta:
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Dolor cervical al despertar
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Estornudos frecuentes
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Mal olor o manchas visibles
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