El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para los hogares en Chile. Un ejercicio realizado por Enlace Inmobiliario, basado en el sueldo promedio informado por el Instituto Nacional de Estadísticas, muestra lo complejo que puede resultar adquirir una propiedad de forma individual.
De acuerdo con las cifras, el ingreso promedio mensual en el país alcanza cerca de $897 mil, monto que, al compararse con el valor actual de las viviendas, deja en evidencia una amplia brecha entre los ingresos de las personas y el costo de comprar una propiedad.
El análisis considera una vivienda de UF 4.000, equivalente aproximadamente a $160 millones, escenario en el que una persona debería destinar alrededor de 22 años de ingresos para pagar completamente la propiedad.
El costo real de comprar una vivienda
El cálculo contempla un pie del 20%, equivalente a UF 800, además de un crédito hipotecario por UF 3.200 a 20 años plazo, con una tasa referencial cercana al 4,5%.
Bajo estas condiciones, el costo total del crédito alcanza cerca de UF 5.160. Al sumar el pie inicial, el desembolso final por la vivienda se eleva aproximadamente a UF 5.960, es decir, cerca de $237 millones al valor actual de la UF.
Al comparar esta cifra con el ingreso promedio mensual, el resultado es claro: el valor total equivale a cerca de 229 sueldos promedio, lo que implica destinar alrededor de 3,6 sueldos mensuales para financiar una vivienda de ese valor.
Comprar vivienda solo: cada vez más difícil
Los especialistas advierten que las condiciones actuales del mercado inmobiliario han empujado a que la compra de viviendas dependa cada vez más de hogares con más de un ingreso.
Entre los factores que explican este fenómeno destacan el aumento sostenido en el valor de las propiedades, el encarecimiento del financiamiento hipotecario y el alza constante de la UF en los últimos años.
Según explica José Ignacio Carter, gerente de Real Estate de BDO Chile, la situación ha cambiado significativamente en el mercado habitacional.
“En muchos casos, los niveles de ingreso necesarios para financiar una propiedad superan ampliamente el sueldo promedio, lo que lleva a que la compra se realice principalmente entre dos personas o a través de hogares con más de un ingreso”, señala.
El arriendo como alternativa
En este escenario, comprar una vivienda de forma individual se vuelve cada vez más complejo, especialmente para quienes buscan independencia habitacional.
Esto ha llevado a que un porcentaje importante de personas opte por arrendar, al no cumplir con las exigencias de ingreso que actualmente solicita la banca para acceder a un crédito hipotecario.
“Existe una brecha entre el deseo de independencia habitacional y la capacidad real de financiar una vivienda de forma individual. Muchas personas aspiran a vivir solas, pero las condiciones actuales del mercado hacen que esa decisión sea más viable desde el arriendo que desde la compra”, concluye Carter.