De cara a 2026, la empresa planea consolidar su expansión nacional, llegar a más regiones extremas mediante operativos móviles y abrir operaciones piloto en Perú y Argentina. También buscan integrar tecnologías digitales que ayuden en el monitoreo post-instalación y la recopilación de datos clínicos, siempre bajo el eje de la accesibilidad y la ética social. La población de personas mayores y con movilidad reducida en Chile corresponde al 18% de la población, proyectando que aumente al 32% al 2050. Debido a esto Ducha Segura se posiciona como el emprendimiento líder adaptando más de 5.000 viviendas que han cambiado la vida de miles de familias.
El emprendimiento chileno liderado por el arquitecto Javier Orellana Landaur, se ha consolidado como una solución concreta, de bajo costo, de rápida implementación y alto impacto social, clínico y emocional.
Entendiendo el contexto etario presente en Chile donde una parte importante de la población son personas mayores, de la tercera y cuarta edad, con movilidad reducida correspondientes al 18,1% de la población, esperando que al 2050 la proyección sea de 32,1%, convirtiendo a Chile en uno de los 3 países más envejecidos de la región.
Además, un alto porcentaje presenta condiciones de salud que dificultan su autonomía: el 39,6 % tiene alguna limitación funcional permanente, y casi un tercio sufren caídas en el hogar, siendo el baño uno de los espacios más peligrosos.
“Nuestro foco está en la seguridad, la dignidad y la autonomía. No se trata sólo de adaptar una tina, se trata de devolverle a las personas la posibilidad de cuidarse solas y vivir en su casa el mayor tiempo posible”, explica Javier Orellana, fundador de la iniciativa.
La instalación toma menos de dos horas, no requiere demoler ni modificar cañerías, y está realizada por profesionales certificados en accesibilidad, arquitectura y rehabilitación. Por otro lado, la empresa diseña y fabrica sus propios productos, con materiales antideslizantes, impermeables y resistentes al uso intensivo. Hoy cuentan con soluciones específicas para tinas curvas, esmaltadas, de acrílico o de acero.
“Nuestros clientes tienen un rol de cuidador activo. Buscan soluciones prácticas que no impliquen grandes obras, que no alteren el hogar y que se instalen rápido. Lo que ofrecemos es tranquilidad para ellos y autonomía para sus seres queridos”, señala Orellana.
El camino de Ducha Segura ha estado marcado por la empatía y la escucha activa. Casos como el de Emanuel, un niño skater con más de 15 enfermedades asociadas, motivaron el desarrollo de una pieza especial con ingreso posterior que hoy forma parte del catálogo regular. O el de la señora Edita, quien ahorró por dos años para pagar el servicio y lo terminó recibiendo gratuitamente como reconocimiento a su esfuerzo.
“Soñamos con un Chile donde cada persona mayor pueda vivir en su hogar de forma segura. No queremos que la vejez signifique resignación o dependencia. Queremos que signifique autonomía, comunidad y tecnología al servicio del bienestar humano”, concluye Javier Orellana.