La cercanía de los resultados de admisión lleva a miles de jóvenes a enfrentar una decisión relevante: elegir qué estudiar y definir parte de su futuro académico y profesional.
Sin embargo, esta elección no siempre considera los factores adecuados. Expertos advierten que las expectativas externas, el desconocimiento de las carreras y la información incompleta pueden influir en la decisión.
Karem Ramírez Silva, subdirectora de PreUNAB, explica que uno de los errores más frecuentes consiste en dejar de lado el análisis personal.
“Muchos estudiantes toman su decisión considerando principalmente factores externos, como la presión familiar, las expectativas sociales, la empleabilidad o el nivel de ingresos esperado”, señala.
La especialista agrega que también es común dejarse influir por las decisiones de amigos o las tendencias del momento, sin preguntarse qué intereses tienen realmente.
La importancia de conocer la carrera
Otro problema habitual consiste en tener una visión superficial de las distintas alternativas académicas.
“Muchas veces los estudiantes conocen una carrera de manera general, pero no saben cuáles son las actividades, responsabilidades y desafíos que implica ejercer esa profesión”, afirma Ramírez.
Según la experta, esta falta de información puede generar expectativas poco realistas y provocar frustración posteriormente.
También destaca la importancia de diferenciar entre habilidades e intereses. Obtener buenos resultados en una asignatura no significa necesariamente que exista interés por desarrollarse profesionalmente en esa área.
Del mismo modo, una dificultad inicial tampoco significa que una disciplina no sea adecuada para una persona.
“Es importante reflexionar sobre cómo nos gusta aprender, si preferimos trabajar en equipo o de manera individual, cuáles son nuestras motivaciones y qué expectativas tenemos para el futuro”, explica.
Para Ramírez, una buena decisión vocacional no consiste en encontrar una carrera perfecta, sino una alternativa que tenga sentido dentro del proyecto de vida de cada estudiante.
¿Cómo saber qué estudiar?
Para quienes todavía tienen dudas, la especialista recomienda observar aquellas actividades que generan interés genuino y preguntarse qué temas despiertan mayor curiosidad.
También aconseja identificar qué problemas disfrutan resolver y qué actividades generan satisfacción, ya que estas señales pueden entregar información sobre las preferencias personales.
El rendimiento académico también debe analizarse desde una perspectiva más amplia. “Lo relevante es descubrir qué existe detrás de un buen desempeño”, plantea.
En ese sentido, aspectos como analizar, crear, investigar, comunicar ideas o ayudar a otras personas pueden entregar pistas sobre las áreas profesionales con las que un estudiante podría identificarse.
Quienes disfrutan del razonamiento lógico y la resolución de problemas podrían sentirse atraídos por Ingeniería, Matemáticas o tecnologías.
En tanto, quienes se interesan por comprender a las personas y contribuir a su bienestar podrían encontrar afinidad con disciplinas de la salud, educación o ciencias sociales.
“Más que buscar una coincidencia perfecta, se trata de reconocer una combinación entre aquello que nos interesa, aquello para lo que tenemos habilidades y aquello que estamos dispuestos a seguir aprendiendo y desarrollando”, afirma.