Durante décadas, la vitamina C ha sido promovida como un aliado clave para prevenir enfermedades respiratorias, especialmente en temporadas de frío. Sin embargo, la evidencia actual pone en duda ese rol y contradice una creencia que sigue muy instalada.
Con las mañanas más frías, muchas personas recurren a este suplemento convencidas de que será su mejor defensa contra resfríos y gripe. Pero lo cierto es que la ciencia no respalda esa idea como método efectivo de prevención.
Lo que dice la evidencia científica
Una revisión de la Cochrane Library, que analizó 29 ensayos con más de 11.000 participantes, concluyó que la suplementación con vitamina C no reduce la incidencia de resfríos en la población general, aunque podría acortar levemente la duración de los síntomas.
En la misma línea, los National Institutes of Health (NIH) señalan que no existe evidencia consistente de que la vitamina C prevenga resfríos, ni que iniciarla una vez aparecen los síntomas tenga efectos relevantes.
El doctor Pedro Astudillo, broncopulmonar infantil de Clínica INDISA, fue categórico: “Hoy en día se buscan herramientas para disminuir los resfríos, pero lamentablemente eso no existe. En particular, la vitamina C no tiene ninguna utilidad”.
Además, el especialista agregó que “no hay ningún medicamento o vitamina que ayude a prevenir resfríos”, reforzando la idea de que no existe una solución única para evitar estos cuadros.
El origen del mito y qué sí funciona
El origen de esta creencia se remonta a 1970, cuando el científico Linus Pauling popularizó la idea de que la vitamina C podía prevenir resfríos, algo que no ha sido confirmado por estudios posteriores.
En lugar de confiar en suplementos, los expertos recomiendan medidas simples como el lavado frecuente de manos, evitar el contacto con personas enfermas, usar mascarilla en espacios cerrados y mantener un buen descanso.
Más allá de los mitos, la prevención sigue dependiendo de hábitos básicos y comprobados, clave para enfrentar de mejor manera las enfermedades respiratorias.