Practicar taekwondo después de los 50 años puede convertirse en una nueva alternativa para fortalecer la autonomía y calidad de vida de las personas mayores.
Así lo plantea una investigación liderada por el académico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), Dr. Tomás Herrera-Valenzuela, quien desde hace más de una década estudia el impacto de las artes marciales adaptadas en el envejecimiento activo.
La iniciativa busca transformar esta disciplina en una herramienta accesible para adultos mayores, adaptando sus exigencias físicas a las necesidades de quienes participan.
Artes marciales adaptadas para mantener la autonomía
El investigador explica que el objetivo no es solo aumentar los años de vida, sino lograr que las personas puedan mantener su independencia durante más tiempo.
En este contexto, el equipo de Herrera-Valenzuela ha estudiado cómo el taekwondo adaptado puede influir en la funcionalidad, entendida como la capacidad de caminar, utilizar transporte público y desenvolverse en actividades cotidianas.
“Encontramos que el taekwondo adaptado tendría mejoras en la funcionalidad de las personas mayores”, señaló el académico, quien agregó que también se observan beneficios asociados a la memoria y coordinación.
La propuesta apunta a entregar una alternativa distinta a las actividades tradicionales destinadas a adultos mayores, incorporando una disciplina que también permita desarrollar habilidades y alcanzar nuevos desafíos.
Un modelo que busca llegar a más personas
El trabajo desarrollado por la Usach cuenta con reconocimiento internacional en investigación sobre taekwondo y busca avanzar hacia un modelo replicable en distintas comunidades del país.
Herrera-Valenzuela plantea que muchas veces las artes marciales son consideradas riesgosas para personas mayores, pero que un enfoque adaptado permite reducir esas barreras.
“Es una oportunidad nueva para las personas mayores, que no solamente son las típicas actividades de siempre, sino que también pueden hacer un arte marcial”, afirmó. La idea es capacitar instructores y generar alianzas con federaciones deportivas para ampliar el acceso a estos programas.
El académico destaca que el taekwondo fue elegido también por la disponibilidad de escuelas e instructores en Chile, lo que facilitaría implementar la iniciativa en distintos territorios.