La seguidilla de tornados, aluviones y lluvias intensas registrada durante octubre volvió a poner en discusión la capacidad de Chile para enfrentar emergencias climáticas cada vez más complejas.
Entre los episodios recientes se encuentra el tornado que afectó a Requínoa, en la Región de O’Higgins, además del aluvión registrado en San Carlos de Apoquindo y el tornado ocurrido días antes en Retiro, Región del Maule.
Para Ivo Fustos, geofísico de la Universidad de La Frontera (UFRO), uno de los principales desafíos está en fortalecer la preparación previa y los protocolos de respuesta frente a este tipo de fenómenos.
“Actualmente, a nivel nacional, no tenemos la preparación de respuesta ante tornados”, advirtió el académico.
Experto llama a fortalecer la prevención
Fustos enfatizó que la preparación no debe comenzar cuando ya existe una alerta, sino mucho antes, mediante la revisión de infraestructura, la identificación de sectores inundables y la mantención de canales y obras hidráulicas.
“El llamado es a prepararse ante eventos extremos”, señaló, agregando que resulta clave identificar “cuáles son las zonas que requieren mantención, especialmente canales que se podrían desbordar”.
A esto se suma la advertencia de la Organización Meteorológica Mundial sobre una posible intensificación de El Niño hacia fines de 2026, fenómeno que puede modificar los patrones de precipitación y temperatura, aunque no todos los eventos recientes pueden atribuirse directamente a él.
Los riesgos continúan después de la emergencia
La preparación también debe considerar lo que ocurre una vez que termina el evento meteorológico.
George Leclercq, ingeniero en prevención de riesgos de la UFRO y voluntario de Bomberos de Temuco, advirtió sobre el peligro de ingresar a viviendas con instalaciones eléctricas dañadas sin cortar previamente el suministro.
“En un temporal, por ejemplo, el daño a los circuitos eléctricos representa el mayor peligro de todos, porque si alguien entra a una casa, sin haber cortado el suministro, se produce el accidente más temido de todos. Una descarga eléctrica que suele ser mortal”, explicó.
Las tareas de limpieza y reparación también pueden generar lesiones, especialmente cuando implican mover escombros, muebles pesados o realizar esfuerzos físicos prolongados.
Robinson Montejo, especialista en medicina del deporte y la actividad física de la Clínica de Recuperación de Lesiones, recomendó escuchar al cuerpo y no postergar una evaluación ante molestias persistentes.
Por su parte, Patricia Gómez, diabetóloga del Centro Médico Nueva Estoril, recordó que los cortes de electricidad también pueden afectar la conservación de medicamentos como la insulina, por lo que es importante respetar las indicaciones del fabricante y evitar tanto el calor extremo como la congelación.
La sucesión de emergencias recientes vuelve así a poner el foco en la prevención, planificación y preparación de las comunidades, tanto antes como después de un evento climático extremo.