Las tormentas eléctricas han acompañado a distintos sistemas frontales registrados en el país durante las últimas semanas. En estos episodios, la atmósfera puede generar descargas de enorme intensidad en apenas una fracción de segundo.
Miguel Torres, ingeniero eléctrico y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que un rayo se produce por la acumulación de cargas eléctricas en las nubes y puede alcanzar temperaturas cercanas a los 30 mil grados Celsius y corrientes superiores a los 30 mil amperes.
“Es la energía de 1 millón de cargadores de celular”, señala el experto para dimensionar su potencia, capaz de destruir estructuras, dañar equipos y provocar lesiones graves e incluso la muerte.
¿Dónde aumenta el riesgo durante una tormenta eléctrica?
Aunque el impacto directo de un rayo sobre una persona es relativamente poco frecuente, sus consecuencias pueden ser graves debido a la cantidad de energía involucrada.
El nivel de exposición también cambia dependiendo del lugar donde se encuentre una persona durante una tormenta. “Las personas que se encuentran en espacios abiertos, cerca de árboles aislados, en cuerpos de agua o en zonas elevadas presentan un mayor riesgo de ser alcanzadas”, precisa Torres.
De esta manera, sectores abiertos, puntos altos, zonas cercanas al agua y lugares próximos a árboles aislados concentran una mayor exposición frente a este tipo de descargas.
Los efectos que también pueden alcanzar a las viviendas
Los riesgos de una tormenta eléctrica no se limitan a quienes se encuentran al aire libre. Las descargas también pueden generar problemas en viviendas y edificios.
“Los rayos generan sobretensiones transitorias que pueden ingresar a viviendas y edificios a través de líneas eléctricas, telefónicas o redes de datos”, explica el ingeniero eléctrico.
Estas sobretensiones pueden provocar daños en computadores, servidores y electrodomésticos, además de fallas en sistemas de telecomunicaciones, interrupciones de servicios críticos e incluso incendios asociados al sobrecalentamiento de conductores.