La detección del primer caso humano documentado del virus Shamonda en Francia abrió nuevas interrogantes sobre la capacidad de este agente, históricamente asociado a animales, para infectar a las personas.
El paciente presentaba una inmunodepresión grave y falleció a comienzos de octubre. Las autoridades francesas continúan investigando las circunstancias del contagio y cuál fue exactamente el papel que tuvo el virus en su muerte.
El Shamonda fue identificado por primera vez en ganado bovino en Nigeria, en 1965, pertenece al género Orthobunyavirus y se transmite principalmente mediante la picadura de pequeños insectos del género Culicoides, conocidos como jejenes picadores.
Durante 2026 también se detectó en explotaciones ganaderas de distintos países europeos, mientras que el caso registrado en Francia corresponde al primer contagio humano documentado.
Cecilia Echeverría, decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, explicó que este hallazgo obliga a ampliar la mirada sobre el comportamiento del virus.
“Lo que hace relevante este virus es que nos obliga a mirar más allá de la enfermedad en los animales y preguntarnos qué condiciones podrían permitir que llegue a afectar a las personas. Su transmisión está asociada a insectos vectores, por lo que conocer la distribución de estos insectos y su capacidad para transportar el virus es clave para evaluar los riesgos”, señaló.
¿Existe riesgo para Chile?
Por ahora, las autoridades sanitarias francesas y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) no han identificado un riesgo para la población general.
Tampoco existe evidencia de transmisión de persona a persona, aunque el conocimiento sobre la capacidad del virus para infectar a seres humanos todavía es limitado y las investigaciones continúan.
En el caso de Chile, con los antecedentes disponibles no es posible afirmar que exista un riesgo concreto. Para determinarlo sería necesario conocer si el virus está presente en el territorio, cómo se distribuyen los insectos capaces de transmitirlo y qué condiciones permitirían su circulación.
Echeverría enfatizó que la evaluación debe realizarse a partir de las características propias del país.
“Chile debe evaluar este tipo de situaciones a partir de sus propios antecedentes sanitarios y ambientales. La vigilancia de enfermedades en animales, el monitoreo de los insectos vectores y la coordinación entre especialistas en salud animal y humana permiten detectar señales de alerta y determinar si es necesario adoptar medidas adicionales”, planteó.
Cómo se transmite y qué efectos provoca
El virus Shamonda afecta principalmente al ganado bovino, aunque también se han registrado infecciones en ovejas, cabras y caballos.
En animales puede causar fiebre, diarrea, disminución de la producción de leche y problemas reproductivos, incluidos abortos y malformaciones fetales. Estos síntomas, sin embargo, no son exclusivos de esta infección y requieren confirmación mediante pruebas de laboratorio.
Como la transmisión conocida está asociada a insectos picadores, las medidas preventivas apuntan principalmente a reducir la exposición a estos vectores y reforzar la vigilancia veterinaria.
Se recomienda utilizar repelentes autorizados según las indicaciones de sus etiquetas y ropa que cubra la piel cuando exista exposición a insectos. En el ámbito ganadero, se aconseja informar a los servicios veterinarios frente a aumentos inusuales de enfermedades, abortos o malformaciones.
Actualmente no existe una vacuna comercial contra el virus Shamonda.
El caso detectado en Francia confirma que la infección humana es posible, pero por ahora no permite concluir que exista una amenaza generalizada para la población. Las investigaciones deberán determinar cómo se produjo el contagio y bajo qué condiciones este virus podría representar un riesgo para otros territorios.