El creciente interés por las culturas de Japón y Corea del Sur volvió a quedar en evidencia tras la movilización de seguidores de BTS ante la incertidumbre por sus conciertos en Chile. Para especialistas de la Universidad de Chile, este fenómeno lleva décadas desarrollándose y hoy va mucho más allá del entretenimiento.
Académicos del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo sostienen que el anime, el K-pop, los videojuegos, la literatura y las series se han convertido en una puerta de entrada para conocer la historia, la sociedad y las tradiciones de ambos países.
Del anime a las comunidades de fanáticos
El profesor Franco Casoni, especialista en literatura japonesa, explicó que el primer acercamiento de muchos chilenos ocurrió gracias al anime emitido por televisión abierta, mucho antes de la llegada de las plataformas digitales.
Con el paso de los años, internet y las comunidades de seguidores facilitaron el acceso a mangas, videojuegos y música, fortaleciendo el interés por la cultura japonesa.
Por su parte, la investigadora Constanza Jorquera afirmó que la expansión del K-pop y de la denominada ola coreana (Hallyu) es un proceso que lleva al menos 15 años en Chile y que hoy también incluye literatura, cine, gastronomía y aprendizaje del idioma.
Un interés que va más allá del entretenimiento
Los especialistas coinciden en que estas expresiones culturales dejaron de ser un fenómeno de nicho para transformarse en espacios de aprendizaje e intercambio cultural.
Además, destacan que los fandoms reúnen a personas de distintas edades e intereses, mientras que las universidades reciben cada vez más estudiantes motivados por profundizar en la historia, la literatura y las transformaciones sociales de Japón y Corea del Sur.
Para los académicos, este crecimiento demuestra que la influencia cultural de ambos países ya forma parte del panorama cultural chileno y continúa ampliando las formas de diálogo entre distintas sociedades.