Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones contra Cuba, aumentando la presión de la administración de Donald Trump sobre el gobierno de La Habana.
Las nuevas medidas afectan a nueve entidades estatales cubanas, entre ellas el Ministerio de la Construcción, además de tres funcionarios vinculados al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Washington sostiene que estas instituciones contribuyen al funcionamiento del aparato estatal cubano y a actividades que considera contrarias a los intereses estadounidenses.
Entre las entidades sancionadas se encuentran organismos vinculados a la minería, la metalurgia y la construcción, sectores considerados relevantes para la actividad económica de la isla.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, acusó al ICAP de utilizar intercambios culturales y educativos como cobertura para desarrollar una red de influencia dentro de Estados Unidos. Según Washington, esta estructura tendría como objetivo captar y radicalizar personas consideradas afines al gobierno cubano.
Las nuevas sanciones se suman a otras medidas adoptadas por la administración Trump durante este año contra funcionarios, empresas y entidades vinculadas al Estado cubano, en una estrategia que busca aumentar la presión económica y política sobre La Habana.
Cuba acusa a EE.UU. de profundizar la crisis económica
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, respondió a las nuevas medidas y acusó al gobierno estadounidense de intentar perjudicar deliberadamente la economía de la isla.
Según el ministro, las sanciones podrían dificultar el acceso de Cuba a alimentos, medicamentos e insumos médicos, mientras que también cuestionó las restricciones aplicadas contra integrantes del ICAP.
La Habana sostiene así que las medidas estadounidenses terminan teniendo efectos sobre la población y no solamente sobre las autoridades y empresas directamente sancionadas.
La decisión ocurre además en medio de una grave crisis económica y energética en Cuba, marcada por problemas de abastecimiento de combustible y frecuentes interrupciones del suministro eléctrico.
Washington ya había endurecido su política hacia la isla durante los últimos meses, incluyendo medidas contra empresas vinculadas al conglomerado militar GAESA y un bloqueo sobre el suministro de petróleo que ha agravado las dificultades energéticas cubanas.
Con esta nueva ronda de sanciones, la administración Trump mantiene su estrategia de incrementar la presión sobre el gobierno cubano, mientras La Habana denuncia que las medidas profundizan las dificultades económicas que enfrenta el país.