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Inicio del Cónclave: La Iglesia Católica se prepara para elegir al nuevo Papa

Inicio del Cónclave: La Iglesia Católica se prepara para elegir al nuevo Papa
Cónclave

El lunes 21 de abril de 2025 falleció el Papa Francisco a los 88 años, dando paso al período conocido como Sede Vacante, que corresponde al tiempo entre el fin de un pontificado y la elección de su sucesor. En este contexto, hoy 7 de mayo se inicia el cónclave, proceso mediante el cual los cardenales de la Iglesia Católica se reúnen en la Ciudad del Vaticano para elegir al nuevo Sumo Pontífice.

La palabra cónclave proviene del latín cum clave, que significa “con llave”, en referencia al carácter cerrado y reservado de esta reunión. Desde el siglo XIII, esta tradición se mantiene como parte central del procedimiento de sucesión papal. Durante el cónclave, los cardenales electores permanecen completamente aislados del exterior en un ambiente de retiro espiritual y físico. Se les prohíbe el uso de teléfonos, acceso a medios de comunicación, lectura de diarios, televisión o conexión a internet, garantizando así la confidencialidad y reflexión del proceso.

Solo los cardenales menores de 80 años tienen derecho a participar como electores. En la actualidad, son 135 los cardenales que cumplen este requisito, aunque solo 133 participarán en esta ocasión debido a la ausencia justificada de dos de ellos. De los 133, un total de 108 fueron nombrados por el Papa Francisco. Representando a Chile participa el Cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago, quien es el único cardenal chileno con edad habilitante para votar.

Durante el desarrollo del cónclave, los cardenales se alojan en la Casa de Santa Marta, una residencia de cinco pisos situada dentro del Vaticano, construida en 1996 por el Papa Juan Pablo II con el propósito de albergar a los electores durante este proceso. Esta residencia está conectada con la Capilla Sixtina, lugar donde se realizan las votaciones, a través de una vía interna denominada Via delle Fondamenta.

El proceso de elección se lleva a cabo mediante votación secreta. Cada cardenal escribe el nombre de su candidato en una papeleta con la frase en latín “Eligo in Summum Pontificem” (“Elijo como Sumo Pontífice a”). Para que una elección sea válida, el candidato debe obtener una mayoría calificada de dos tercios de los votos. A diario se celebran hasta cuatro votaciones: dos en la mañana y dos en la tarde. Sin embargo, en el primer día del cónclave solo se realiza una votación inicial. Si después de tres días no se alcanza un resultado, se hace una pausa de hasta 24 horas para la oración y el discernimiento.

Una vez que se ha alcanzado la mayoría requerida, se consulta al cardenal elegido si acepta la elección y qué nombre desea asumir como Papa. Confirmada su aceptación, se prepara el anuncio oficial. El cardenal protodiácono lo proclama desde el balcón central de la Basílica de San Pedro con la tradicional fórmula en latín: “Nuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam” (“Les anuncio una gran alegría: tenemos Papa”). Posteriormente, el nuevo Pontífice se presenta ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro y al mundo entero, impartiendo la bendición Urbi et Orbi.

Las papeletas utilizadas en cada votación son quemadas en una estufa especial instalada en la Capilla Sixtina. Esta combustión incluye sustancias químicas que producen humo de color negro cuando no se ha elegido Papa, o blanco cuando la elección ha sido concretada. Este signo visual, observable desde la Plaza de San Pedro, permite a los fieles saber si la Iglesia ya tiene nuevo pastor.

Con el inicio del cónclave, la Iglesia Católica se encamina nuevamente hacia uno de sus momentos más significativos, cargado de historia, simbolismo y responsabilidad, en busca de quien asumirá el liderazgo espiritual de más de mil millones de fieles en todo el mundo.

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