El Parlamento surcoreano aprobó este sábado la destitución del presidente Yoon Suk-yeol, marcando un giro político histórico en el país. La moción fue respaldada por 204 votos a favor de los 300 diputados de la Asamblea Nacional, superando los dos tercios necesarios para proceder con su inhabilitación inmediata.
La destitución de Yoon se originó tras su controversial decisión de declarar la ley marcial el pasado 3 de diciembre. Medida que generó tensiones tanto dentro como fuera de su partido. Aunque el voto parlamentario es secreto, se presume que al menos 12 diputados del gobernante Partido del Poder Popular (PPP) apoyaron la moción, ya que la oposición solo suma 192 escaños.
Una votación reñida hasta el último momento
Horas antes de la votación, la incertidumbre dominaba el ambiente político en Seúl. El PPP celebró una reunión a puerta cerrada para definir su postura oficial, anunciando poco antes del inicio del proceso que no respaldarían la moción. Sin embargo, los resultados del escrutinio dejaron en evidencia la fractura interna dentro de la formación conservadora, ya que siete de sus diputados habían declarado públicamente su intención de votar en contra del mandatario.
Con este resultado, Yoon queda inhabilitado de inmediato, y el primer ministro, Han Duck-soo, asumirá el liderazgo del país de forma interina. Ahora, el Tribunal Constitucional tendrá hasta 180 días para determinar si la declaración de ley marcial violó la Constitución.
De confirmarse la destitución, Yoon Suk-yeol sería el segundo presidente en ejercicio en ser removido en democracia en Corea del Sur. Esto, luego que Park Geun-hye fuese destituido en 2017, por un caso de corrupción que la llevó a la cárcel. Por su parte, Roh Moo-hyun fue destituido temporalmente en 2004 por supuestas irregularidades electorales, pero el Tribunal Constitucional lo restituyó tras dos meses de deliberación.
La decisión del Parlamento fue recibida con júbilo por miles de manifestantes que llevaban días congregados frente a la Asamblea Nacional en Seúl. Entre cánticos y banderas, los ciudadanos celebraron lo que consideran una victoria para la democracia y el Estado de Derecho en Corea del Sur.