El precio del petróleo volvió a dispararse en los mercados internacionales luego de una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, marcada por ataques contra petroleros y una creciente preocupación por el tránsito de embarcaciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El crudo Brent, referencia internacional, superó nuevamente la barrera de los US$100 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, también registró fuertes alzas. El movimiento responde al temor de los mercados por posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo.
La tensión aumentó luego de que Estados Unidos informara la destrucción de cinco petroleros iraníes, en una operación que Washington justificó como respuesta a ataques previos contra sus fuerzas en la región. Posteriormente, Irán aseguró haber respondido con ataques contra embarcaciones y objetivos vinculados a Estados Unidos.
Estrecho de Ormuz se convierte en foco de preocupación
El conflicto mantiene bajo presión al estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde antes de la crisis circulaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La reducción del tránsito marítimo en esta zona ha generado preocupación entre inversionistas y países consumidores, debido a que cualquier interrupción prolongada podría afectar la disponibilidad de crudo y aumentar los costos energéticos a nivel global.
Además, los ataques se han extendido a otros puntos de Medio Oriente. Fuerzas hutíes respaldadas por Irán realizaron ofensivas contra ciudades e instalaciones energéticas en Arabia Saudita, provocando daños y aumentando la incertidumbre sobre la estabilidad de la región.
Mercados anticipan mayor presión sobre combustibles
Analistas advierten que una prolongación del conflicto podría mantener el precio del petróleo elevado e impactar directamente en productos derivados como la gasolina, el diésel y el combustible utilizado por la industria aérea.
La situación también genera preocupación en países importadores de energía, debido a que un aumento sostenido del valor del crudo podría trasladarse a los consumidores mediante mayores costos de transporte y producción.
Mientras continúan los enfrentamientos entre Washington y Teherán, los mercados siguen atentos a los próximos movimientos militares y diplomáticos que puedan definir el futuro del suministro energético mundial.