Debido a su naturaleza profunda, la sacudida fue percibida de manera prolongada en gran parte del territorio nacional, dejando severos estragos en departamentos del occidente y el centro del país como Chocó, Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca.
En materia de infraestructura, los organismos de socorro reportan 1.575 viviendas averiadas, 37 casas totalmente destruidas y 61 edificios colapsados. Además, las evaluaciones preliminares del Puesto de Mando Unificado (PMU) señalan afectaciones estructurales en 18 centros de salud, 52 instituciones educativas y seis terminales aéreas en distintas regiones.
Ante la magnitud del evento sísmico, el jefe de Estado anunció la declaratoria oficial del estado de emergencia en el territorio nacional con el objetivo de agilizar la destinación de fondos públicos, recursos logísticos y personal técnico a los puntos más golpeados por la tragedia.
El mandatario dio la instrucción perentoria de volcar todas las capacidades de las autoridades y la Fuerza Pública en las labores inmediatas de búsqueda y rescate de sobrevivientes que permanecen atrapados bajo las estructuras colapsadas.
Las autoridades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo mantendrán un monitoreo constante y centralizarán la emisión de boletines e informes de evaluación de daños desde la capital colombiana, mientras comisiones de ministros se desplazan hacia zonas críticas como Quibdó para coordinar la asistencia humanitaria de emergencia.