El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sometió este martes a un nuevo examen médico en medio de la atención pública que nuevamente existe sobre su edad y estado físico.
El mandatario acudió al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en Maryland, donde permaneció durante más de tres horas realizando distintos chequeos preventivos, según detalló la Casa Blanca.
La revisión médica ocurre en un momento especialmente sensible para Trump, considerando que el próximo 14 de junio cumplirá 80 años y continúa enfrentando cuestionamientos sobre su energía y capacidad física en plena actividad política.
Trump habló tras abandonar el recinto médico
Luego de finalizar los exámenes, el propio presidente utilizó sus redes sociales para entregar un breve mensaje respecto a los resultados obtenidos.
“Acabo de terminar mi examen físico de 6 meses”, escribió Trump. Posteriormente, aseguró: “Todo salió PERFECTO”.
Además, agregó: “Gracias a los grandes doctores y al personal. De regreso a la Casa Blanca”.
Desde la Casa Blanca señalaron que la visita incluyó controles médicos y dentales preventivos, aunque hasta ahora no se han entregado mayores detalles clínicos sobre los resultados específicos del examen.
Como ocurre habitualmente con este tipo de evaluaciones presidenciales, la información difundida públicamente depende directamente de la autorización del mandatario y de su equipo.
La salud de Trump vuelve al centro de la discusión
Este corresponde al cuarto examen médico divulgado públicamente desde que Donald Trump regresó a la presidencia para un segundo mandato.
El tema de la edad de los líderes políticos ha sido uno de los focos del debate en Estados Unidos durante los últimos años, especialmente después de las críticas que enfrentó el expresidente Joe Biden antes de abandonar la carrera presidencial de 2024.
Actualmente, Trump tiene 79 años y se convertirá en una de las personas de mayor edad en ejercer la presidencia estadounidense.
Pese a las dudas que han surgido en distintos sectores políticos y mediáticos, el mandatario ha intentado proyectar una imagen de fortaleza y normalidad en medio de un intenso calendario público.