La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este lunes luego de que el presidente Donald Trump afirmara que el actual alto al fuego atraviesa un momento “extremadamente débil” y que las negociaciones están cerca de fracasar.
Durante declaraciones en la Casa Blanca, Trump aseguró que la tregua está “con respiración asistida” tras rechazar la última propuesta enviada por Teherán para intentar poner fin a la guerra. El mandatario incluso calificó la respuesta iraní como “basura” y “totalmente inaceptable”.
Según reportan medios internacionales, uno de los principales puntos de conflicto sigue siendo el control del estrecho de Ormuz, paso estratégico para el transporte mundial de petróleo y que continúa parcialmente bloqueado.
Irán exige el levantamiento de sanciones, compensaciones económicas y el fin del bloqueo estadounidense antes de avanzar en nuevas negociaciones sobre su programa nuclear. Washington y sus aliados rechazaron esas condiciones.
La crisis ya comenzó a impactar nuevamente los mercados energéticos. Reuters informó que el petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril tras las declaraciones de Trump y el temor a una prolongación del conflicto en Medio Oriente.
En paralelo, Trump viajará esta semana a China para intentar que el presidente Xi Jinping presione a Teherán y facilite un eventual acuerdo. Beijing es actualmente uno de los mayores compradores de petróleo iraní, lo que le entrega influencia sobre el régimen.
Mientras tanto, medios estadounidenses reportaron que Washington también evalúa nuevas medidas para garantizar la navegación en el Golfo Pérsico y contener el impacto económico global derivado de la guerra.