Las elecciones de medio término modificaron el equilibrio político en Estados Unidos. Los demócratas obtuvieron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, por lo que el presidente Donald Trump enfrentará los últimos dos años de su mandato con la oposición dominando ambas instancias legislativas.
El revés republicano ocurre en medio de la preocupación de los votantes por el costo de vida y la guerra con Irán. Aunque el mandatario no estaba en la papeleta, el desenlace abre interrogantes sobre el margen que tendrá para impulsar sus propuestas y las consecuencias que puede dejar dentro de su propio sector.
Isidora Puga, analista experta en Estados Unidos y académica del Instituto de Historia de la Universidad de los Andes (Uandes), advierte que los efectos institucionales no serán inmediatos. “El nuevo Congreso recién asume a principios de enero, así que por mientras Trump no tiene nuevas restricciones”, explica.
Un gobierno con mayores contrapesos
A partir de entonces, la Casa Blanca perderá el respaldo legislativo que hasta ahora le permitía avanzar en iniciativas y conseguir recursos mediante mayorías republicanas. Sin embargo, Puga señala que el mandatario conservará atribuciones relevantes, entre ellas las órdenes ejecutivas, el mando militar, la política exterior, los indultos y herramientas vinculadas a migración, aunque algunas de estas facultades están sujetas a límites judiciales.
La académica de la Uandes considera que el traspié electoral responde a varios factores conectados entre sí. El costo de vida ocupó un lugar central entre las preocupaciones ciudadanas, mientras la guerra con Irán habría profundizado ese malestar. “La guerra terminó funcionando como multiplicador del malestar económico, y el desgaste de su liderazgo explica por qué los votantes lo culparon a él”, sostiene.
Puga tampoco interpreta lo ocurrido como un abandono completo del proyecto MAGA. A su juicio, existe un castigo a promesas que parte del electorado considera incumplidas, como evitar conflictos en el extranjero o reducir los precios. “Hablaría de un rechazo a cómo gobernó más que de un rechazo ideológico”, afirma. En ese contexto, identifica un debilitamiento entre grupos que contribuyeron a su victoria en 2024, como latinos, jóvenes y personas sin estudios universitarios.
El nuevo panorama también puede acelerar movimientos al interior del Partido Republicano de cara a 2028. La especialista anticipa críticas y desmarques en asuntos específicos, pero no una ruptura abierta con el presidente, cuya base de apoyo continúa siendo relevante dentro de la colectividad.
Fuera de Estados Unidos, la pérdida de respaldo parlamentario tampoco elimina la capacidad de la Casa Blanca para tomar determinadas decisiones. Puga señala que la presión por reducir los precios podría abrir algún espacio para negociar aranceles con otros países, aunque advierte que la imprevisibilidad se mantiene porque parte de esas medidas depende directamente del Ejecutivo.