Las movilizaciones contra el aumento del costo de vida generaron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales en distintas ciudades de Francia. En Saint-Étienne, un joven sufrió la amputación de una mano tras la explosión de una granada durante las protestas.
La jornada de este sábado reunió a estudiantes, sindicatos y miembros del movimiento de los chalecos amarillos. Las manifestaciones estuvieron marcadas por episodios de violencia, saqueos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos, cañones de agua y granadas aturdidoras.
Según las primeras informaciones, el joven habría recogido el artefacto con la mano antes de que explotara. Hasta el momento, no se ha precisado el tipo de granada involucrada en el incidente.
En el balance de la jornada, más de 400 personas fueron detenidas en distintos puntos del país, en medio de una movilización que también incluyó irrupciones en edificios públicos y altercados con la Policía.
Reclamos por el costo de la vida y tensión política
La Confederación General del Trabajo (CGT), una de las principales organizaciones sindicales francesas, cifró en 500.000 los participantes en unas 1.750 manifestaciones realizadas en todo el territorio nacional. Otro balance de la convocatoria situó la participación en torno a los 550.000 manifestantes.
Las protestas se desarrollan en un contexto de preocupación por la pérdida de poder adquisitivo y a seis meses de las elecciones presidenciales, en las que Francia elegirá al sucesor de Emmanuel Macron. Los llamados a movilizarse comenzaron a circular hace varias semanas en redes sociales.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó el viernes a la célula de crisis del Gobierno ante la magnitud prevista de las manifestaciones. A la convocatoria se sumaron organizaciones estudiantiles, activistas climáticos, la Confederación Campesina y agrupaciones sindicales.
Macron condena los actos de violencia
Desde Bruselas, el presidente Emmanuel Macron había llamado a la “calma” y al “respeto”, al defender el derecho a manifestarse sin causar daños al mobiliario urbano.
Tras los incidentes, el mandatario criticó a quienes, según sus palabras, buscan desestabilizar las instituciones. Macron apuntó contra “los sembradores del caos que solo buscan derribar nuestras instituciones” y advirtió que los responsables de los destrozos y saqueos “serán perseguidos y castigados”.
La situación también recordó las protestas de los chalecos amarillos de 2018 y 2019, que comenzaron por el rechazo a un aumento previsto de los impuestos a los combustibles y marcaron el primer mandato de Macron.
Además, el nuevo caso de Saint-Étienne reavivó la preocupación por las lesiones sufridas durante intervenciones policiales. El pasado 5 de octubre, un estudiante perdió una mano en Lens, en un incidente ocurrido durante las movilizaciones estudiantiles que exigen mejores condiciones en los liceos.